…A Kike Nieto
¡Puta…! Lo he decidido.
Pero tú celebra mi muerte con los tuyos.
Y ese día embriágate como nunca.
Al lado de mi ataúd verde olivo,
brinda conmigo por la vida.
Allí, me contarás del rumbo que ha tomado nuestra lucha.
Ya hablaremos de cuando dejamos de jugar canicas y aprendimos a izar la bandera de unos valores aprendidos.
Y del porqué pasan injusticias y hambre nuestros niños.
Qué es de tu vida amigo mío.
Sé que no perdonaras que haya elegido tu cumpleaños como fecha pá mi muerte.
Pero qué quieres,
alguna mala pasada debía de gastarte antes de irme.
Recuerdas aquellos días en que soñamos ser bucaneros de libros y metáforas.
Desde acá, abajo, los recuerdo.
De cuando nadamos entre imbéciles
queriendo hacer de este mundo un día mejor,
y una poesía mayor y habitable.
Fuma otro canuto a mi lado.
Escribamos otro cadáver,
y caguémonos en los hijos de puta que nos arruinaron los sueños.
Vaciemos botellas de alcohol corriente,
no tenemos tela suficiente para algo más digno,
acá entre amigos.
Recuerdo cuando salimos a las calles
a reunir monedas a cambio de unos versos fusilados y otros fusilables
pá curarnos el hambre.
Dando tumbos.
Cavaremos con las uñas.
Comeremos tierra.
Enredando en la ceniza palabra por palabra
hasta reunir un poema rescatable.
Pregúntate:
¿Cuántos son los héroes que morirán el día de tu cumpleaños?
Recuerda que cuando se van los héroes,
quedan bufones y payasos;
Y nos llenaremos de gente adicta
a los adjetivos,
a las normas,
a las poses
a las etiquetas.
Pero nuestra fortuna es la miseria
y la harán nuestras miserias,
nuestras palabras cargadas de ponzoña
contra ese mundo que han asesinado los falsos profetas.
Nacimos sin sueños,
adoptar unos o inventarnos otros
nunca ha sido tarea fácil querido Kike;
no tienes patria,
yo tampoco,
pero tenemos y creemos y compartimos con todos
una en Infernalia.
Vuelve a mi tumba cada vez que quieras.
Tiende la voz al muerto que te habla.
Ven con Carlitos y embriaguémonos juntos con esta botella.
Rafael ramírez