De: Carlos Ernesto Medina Reyes.

 

En un reporte por sobrevivir,

Fuimos ingenuos de la flama,

Del instinto de servir

De la eternidad del monograma.

 

Arrasando con garras,

Sonatas notas musicales,

Paso a paso,

Las llamas de nuestras almas,

Murmuran cruzar el cielo.

 

Ahora contemos a septiembre

Todo aquello llamado destino

Por muy igual que parezca

Nuestro campo de sangre.

 

Amigo mío, hermano mió,

Mencióname acaso,

Que el pudor de nuestros sueños,

El blindaje de los recuerdos,                    

Se desvanecen por la llama,

De todo podemos escapar,

De nada podemos salvarnos.

                                           Carlos Ernesto Medina Reyes.

De: Patricia Gabriela Hernández Lima.

 

Expresada de mil maneras al ladrar,

Mi pequeño mundo de fantasías,

Infinita a escala libélula,

Ya ha pasado tiempo.

 

Basta solo un minuto para hablar,

Ahora solo una llave,

No era creciente la mirada cristal crisol,

Una fuente y algo más,

Abrumadora bruma de lo estético.

 

No todo lleva orden,

Soñar quizás desigualada imagen,

Sabe rico el chocolate,

Con ágoras haladas por detrás de mi mente,

Y todo regresa con solo una cosa,

Simplemente todo me recuerda a usted.

 

                                                   Patricia Gabriela Hernández Lima.

 

 

 

 

De: Manuel Martínez Morales


Hice amistad

con un gato

enamorado de tí,

clandestinamente,

como yo.


Cegados por la luz

de las máquinas nocturnas

buscamos refugio en el amor

que amable nos prodigas

bajo la incierta ley

de un cielo perspicaz.


¡Ay de nuestros afanes!

 

Ese gato negro

y yo

unidos estaremos

por nudos tan fuertes

que tu amor hubo de atar.


Le pedí

que me aguardara

para ser mi compañía

en el camino al Mictlán.


Su espíritu felino

me abriga

protector.


Amigo leal

por siempre

de almas vagabundas

como la que hoy

entrego a tí

sin condición ni remilgo,

sin un suspiro

¡Ay!

que lo atestigüe.


No temas por nosotros

amor mío

por siempre habitaremos

en tu sueño triste

y tu vigilia azul,

en espera paciente

de cualquier caricia

dejada en nuestra piel

como al azar.


No temas por él

o por mí

almas gemelas somos

en tránsito fugaz

hacia la luz ondulatoria

de la luna decimal.


Cuando el te mira

te miro yo

cuando a él hablas

me hablas a mí,

entre los tres tejeremos

la urdimbre del destino

más allá de las estrellas

de brillos de neón,

donde expira

el estremecimiento

de una noche de amor.

¡Miau!

M.M.M.

29/06/09

De:  Carlos Ernesto Medina Reyes

 

Amarte poco y excesivamente despacito

de manera que me alcance el día completo

de tal forma que el publico no lo vea como delito

pensando en ti de lunes a sábado de 11 a 5

de 6 a 7 comer, de 8 a 12 pensar en ti nuevamente,

con el resto del tiempo que queda dormiré

y los domingos tomaría un descanso.

 

Amarte poco es difícil ahora que lo pienso

dudoso, tardado, cansado, confuso

en ocasiones me da hambre de 8 a 12 y

mis azulejos no quedan limpios con fabuloso.

 

Porque amarte poco y no excesivamente

No mas ni menos, ni multiplicarlo ni dividirlo

Ni prestarlo ni presumirlo

Solo así de simple y sencillo

Sin complejos o parentescos solo así y suavecito.

 

Talvez no lo recuerdes, pero amarte poco,

Es no pensarlo solo de 11 a 12

Si no por el tiempo que compartí contigo.

Siendo lo incorrecto es lo correcto.

 

Carlos Ernesto Medina Reyes

 

Y menguaba mi amor

como menguante luna

cada noche que tú no aparecías

y mi creciente espera

oscurecía mis noches

y mi voz callada

conjugaba nuestro verbo

en pretéritos oscuros

en futuro amor perfecto

y mi lánguida figura

refulgía cuando venías

y yo no preguntaba

lo que ya sabía…

 

Y una noche

concluyó el tiempo de la espera

el cielo de estrellas plagado

es ahora el testigo mudo

de éste amor de tres

con tu cuerpo blanco

ardiendo en mis caderas

Yo

prendida de tu boca

adormecida por tus besos de éter

Y ella

ahí, mirándonos al alba

llamada creciente luna…


MIRNA ROMERO 

 

Inventándote en soledades

te bosquejo un rostro

te diseño

como gato sigiloso

como crepitante hoguera tu corazón

tu boca

la fuente donde saciar mi sed

tu piel de arena y sal

se delinea por las olas

 

Y en la hora prohibida

te invoco hombre

y erguido me seduces

 

Con mis dedos fríos

escribo poemas

en las líneas de tu pecho

y vienes y vas

como el compás del viento

 

Atravieso el umbral abierto de tu alma

y se mezclan nuestros cuerpos

calcinando pretéritas heridas

 

Y te llamo hombre

como un nombre eterno

y me incineras las dudas

en la quimera de tu vida

 

Y llega el sol

y ya no soy yo sola

somos dos

flotando etéreos

en un mar iridiscente

mojados

con estrellas en las piernas

abrazados con nuestro amor silente

desnudos

sin norte

sin pecado

cubiertos con la nada…

 

MIRNA ROMERO

De: Elvia Madrigal M.

 

Como dices quererme, yo no quiero,

tu pasión sin ternura no me incita.

Como digo quererte no te agrada,

con amor sin congojas no te animo.

 

Cuando dices quererme, yo me excito,

pero tu injuria  mi fulgor  apaga.

Empezar de nuevo, como agobia,

mi alma solloza por mi cuerpo tenso.

 

Ya no puedo pedirte que me quieras,

como tanto he soñado en mis desvelos,

es mejor terminar con mis anhelos,

 

Que aunque lo intentes no creo puedas

acoplar tus amores a los míos

y borrar los pasados desvaríos.

 

 Elvia Madrigal M.

De: Elvia Madrigal M.

 

 

Cuando necesito de ti

y mi mano te busca,

y la tuya me acepta,

no necesito verte, ni hablarte,

el calor de tu cuerpo me lo dice todo.

 

Los recuerdos se agolpan y giran,

y mi cuerpo se excita, y mi alma se enciende.

el gozo y la paz se confunden,

me envuelven, me arropan.

 

Si hay  temor, se aleja,

si hay angustia, muere.

 

Elvia Madrigal M.

¡Hey nena,

enciende esa mirada

abre tu radiotelescopio

y dejame enchufarme

para sintonizar

el ritmo musical

de las estrellas.

 

 

 

Manuel Martínez M.

Eres el espejismo

que alivia y engaña,

tus manos señalan

la fuente del oasis

inalcanzable.

 

Por la noche

en el ahogo del desierto frío

tus ojos son

Cástor y Pólux

indicando el camino

inexistente.

 

Tu risa

es el hilo de Ariadna

guiándome por el laberinto

indescifrable.

 

Tu cuerpo es el mapa

del conocimiento completo,

la guía de oro

hacia esa realidad

irresistible.

 

Manuel Martínez M.