Pequeño bebe dulce amor
infancia que es de dios
sueños encantados
de inocencia.
Tus manitas limpias
como la nieve
tus ojos bellos
como tu alma.
Pequeño, pequeño mío,
tus juegos de niño
son esperanza.
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Esta entrada fue escrita el Miércoles, 25 de julio de 2007 a las 1:03 pm y archivada en Ma. Antonia Huerta. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0.
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mayo 25th, 2009 a las 8:52 pm
Ma. Antonia
Un poema hermoso, gracias por recordar que los niños tanto nos dan y nos enseñan del amor