Cinco cafés
ocho, diez, quince cigarros,
una simple libreta con papel mate
ordeno palabras, se trata que tengan sentido,
escribo y me empapo entre líneas.

Hasta ahora el recuento es:
amores platónicos; que siempre arrancan una sonrisa
un amor violento, tiempo real; seis años
un amor innegable y felicidad plena, tiempo; un año
y un amor inacabado, donde a solas;

las cadenas pesan más que los sueños difuminados
donde palpo la realidad de escucharte, verte, olerte
continuamente prendes fuego a mí vida
emancipado amor que atraviesa las entrañas
con alas quebradas que suplican ser abrazadas
ráfagas de ti a tintas de ausencia
desasosiego al mudo abrazo postergado,
por ello va lo de amor inacabado…

Sin haber escrito mi historia de grandes amores
alguien puede leer mis pupilas dilatadas
que ciegan el corazón.

Las lágrimas no entran,
no hay cuenta de ellas
las respuestas son más que las preguntas hechas.

No lloro las ausencias
sino lo negado de un solo amor
el que ahora es braza encendida.

Soy lo que amo
porque un cuerpo robusto, grueso no siempre
es amado
cosas de estética sin estar peleada con ello.

Entre lo que escribo,
más el pincel y corazón de Botero
podría ser la pintura más costosa o deseada
de la serie “el baño”
o un dibujo tan lleno, eximio como el de Helios Buira
entre el cuerpo,
entre el espejo
entre sillas
entre trazos

Las cosas son simples,
es una historia sencilla,
el amor es inacabado.

Las historias las escribo yo,
mi historia la escribirá
quien quiera perderse en los ojos de mi alma
entre noches voluptuosas
como el cuerpo mío que lo abraza…

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