Tu cuerpo y el lazo de seda que conduce
a las plantaciones de la costa
y las palmeras,
al sudor de tu cabellera quemada por las nubes,
a los instantes inolvidables
tantas mutaciones de días grises
tantos homenajes a una belleza salvaje
que exigen el desorden.
Todas las rampas de una vida cambiante
la velocidad del amor
el mágico filtro del abandono
la hambrienta luz del desconcierto en nuestras voces
y el solitario frenesí de las palmeras
cuando en la ausencia
creciendo hacia mi pecho
el fondo de la tierra me devuelve de golpe
todas nuestras caricias.
El nudo furioso de la pasión
en los negros pasos del tiempo
aquellos días de desamparo, cerveza y lluvias
luz de senos en el mar
y sus gaviotas y sus músicas
de desunión con grandes lunas fascinantes
sin mas praderas que tus ojos.
Pais incorruptible, estático
país narcótico, inaceptable
con risas de alcohol en el viento
y tu pelo sobre mi cara
2 Respuestas a “Aca-Bar”Deja una Respuesta |
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julio 7th, 2009 a las 2:56 am
Ese poema es de Ernesto Sabato, del libro “Abaddón, el exterminador”. En la primera edición de Seix Barral en 1983, figura en la página 104.
Estaría bueno aclarar cuando citamos a otros, no?
septiembre 8th, 2009 a las 3:36 pm
Florencia:
Gracias por el comentario en el blog de Adict@s a la Poesía, al poema Aca-Bar. Ya corroboramos, éste pertenece a Ernesto Sabato como tu lo mencionas.
Estas en lo cierto.
Ojalá hubiera más lectoras como tú.