Enlaces Patrocinados

 

 Mirna Romero 

“Nunca he sentido tu desesperación, ni me ha colmado tu desaliento, no viví ni estuve a punto de morirme en tu mayo, no me han dolido tus pérdidas ni he padecido tu asfixia, no me he extraviado en la angustia de tus peores noches ni me he sentido innecesario o sin sentido en tus mas desoladas mañanas.” 

Las sociedades globales, aun con sus modernos medios de comunicación, tiene una fuerte tendencia a interactuar, así ha sido, y en estas sociedades se van desarrollando sistemas complejos de interacción, que forman redes interminables, son instrumentos de conocimiento y transformación del mundo. 

Y entre las teorías que explican las formas de relacionarse encontramos una llamada de los campos morfogenéticos. Según esta teoría del Dr. Sheldrake, existe una transmisión de información entre organismos de la misma especie, sin mediar efectos espaciales, es decir, como si una partícula estuviese interactuando como un vinculo, instantáneamente en un nivel sub-cuántico, fuera del espacio y el tiempo, transmitiendo información. 

Así, en el espacio coinciden seres como l@s adict@s a la poesia, que transmiten a intervalos intermitentes su poesía, transformando su realidad y su vacio, su imaginación o experiencia real, sus sentimientos en álgidos poemas, cartas a jóvenes desconocidas, relatos poéticos, escritos inéditos. Entre los efectos de los campos morfogenéticos, nos remontamos a los tiempos de escuela, y en esos seres coincidentes de los pasillos universitarios, encontramos al Maestro Víctor Hugo Vázquez Rentería, nacido en nuestra ciudad de Xalapa, en 1965, narrador, ensayista, critico, director de teatro, ha sido profesor de literatura latinoamericana en  universidades de los Estados Unidos y de México, ha publicado en la revista Tierra Adentro, por citar alguna. Entre sus más recientes publicaciones está el cuento “Las maneras del olvido”. En el mes de mayo, el IVEC le publicará “Póker con dama”, actualmente trabaja sobre cuentos para niñas. 

“He tenido -como en un sueño- tu delgadez tersa y brillante, tu humedad salada y tibia, tu ternura inacabable, tu asombro de primera vez, tu intensidad sin preguntas –o casi-, tu cariño, no de antes o después, sino a tiempo. He tenido, tengo, el deseo de perderme varios años y tal vez en una hora como todas, a la vuelta de la esquina encontrarte -aunque no te hable, aunque no me veas- y saberte viva, como aquel entonces, como flor de abril, como sol de medio día al inicio del verano”. 

En sus escritos podemos ver su alma transparente, sus palabras ordenadas superando los obstáculos del papel en blanco, para plasmarse así como el deseo:“He deseado completar un viaje en el que tu y yo vamos hacia nosotros mismos, travesía que ya me ha regalado tu mirada de asombro y luminosidad intensa”. 

Vemos, como mirar al otro a los ojos, aún sin tener certeza de su existencia, mientras leemos sus textos, mientras lo escuchamos transmitir sus lecciones en el aula, y reír franco. Sus mismos textos sugieren una realidad aparente, donde se dibuja la magia que conjuga su ser sensitivo con el intelectivo; Víctor Hugo es el Maestro-compañero, el Maestro-amigo, el Maestro-deportista, que así como puede estar creando textos poéticos  ­-que bien valdrían un premio literario en el mas intelectual lugar del mundo- puede escribir ensayos sobre narradores mexicanos, estar creando y dirigiendo obras de teatro, o haciendo deporte en los parques xalapeños, siendo ante todo, parte de la verdadera sociedad intelectual de nuestra ciudad. 

“…De repente eres esquiva y juegas a que no es cierto, a que no te equivocaste, a que no dijiste eso.…De repente te detienes y tengo enfrente a una extraña, a un frío distinto al que suele perfumar tu cuerpo, a un entusiasmo que de tan opaco se parece a la frustración o a la tristeza”.  

Estos fragmentos de relatos, poéticos en si, formaron parte de una entrega intitulada “Cartas para una joven que apenas conozco” con los que el maestro Víctor Hugo Vázquez Rentería colaboro para una revista universitaria de divulgación estudiantil, educativa y socio-cultural, de nombre “Kaótica”, cuando en el año de 1996-97 hubiera un boom de publicaciones estudiantiles en la ex unidad de humanidades. Los he querido rescatar, muy a propósito del día del maestro, como un pequeño homenaje al que más que maestro universitario, es un creativo literato, parte de nuestra historia, forjada con tinta, con el afán de dejar una huella a base de letras. 

 

Carta para una joven que apenas conozco IIVictor Hugo Vázquez Rentería. 

 

…Ha habido ocasiones varias, cuando tu y yo nos despedimos que he deseado prolongar la convivencia, cruzar junto contigo la puerta y que al cerrarse ésta no vayas tú a dormir, no venga yo a mi casa sino que estemos todavía, a cualquier hora de la noche maravillados por el milagro de seguir juntos, por la consciencia de estar vivos, por la certeza del amor mutuo, he deseado una noche, una sola aunque sea… luego te pediría otra, una más, yo se que es posible, y luego otra, solo otra, la siguiente, todas: las que caben en tus ganas contenidas, en tu afán que se detiene como viajera joven extraviada en medio de la noche. 

He deseado interrumpir tu miedo, cansar tu angustia a fuerza de tocarte, derrumbar tu no con mis labios tus pechos escalando, haciendo que las cimas cual bandera se levanten, nunca para hablar de la conquista siempre del placer que me han dado… 

…He deseado completar un viaje en el que tú y yo vamos hacia nosotros mismos, travesía que me ha regalado tu mirada de asombro y su luminosidad intensa, tu ternura nueva de primera vez y tu gusto extraño por verlo todo bien; tus preguntas inconclusas, no porque las calles, sino porque no las terminas o ya se te olvidaron o, carajo, no quieres recordarlas, tus tragedias cotidianas de no saber que ponerte, las amigas que no se llevan, las clases que no entiendes, las fiestas que están pendientes… 

…He deseado escribir algunas líneas, no aquellas que me pediste,sino otras tal vez como éstas, para hablarte de tí y lo que me gustasy de algo que aún no he puesto, del más reciente regalo que me has dado:la angustia de saberte necesaria. 

 

 

 

¿Te agradan nuestros escritos? Compárte...

4 Respuestas a “AL MAESTRO… CON CARIÑO”

  1. OVIDIO HERNANDEZ dice:

    HACE ALGUN TIEMPO CONOCÈ A UN HOMBRE QUE DEJO MARCADA MI VIDA PARA SIEMPRE, SU MIRADA TRAS AQUELLO PEQUEÑOS LENTES Y SU SONRISA NO LAS HE OLVIDADO NUNCA, TTAMPOCO SU SALUDO Y AQUELLA FRASE QUE NUNCA HE OLVIDADO CUANDO NECESITE EL CONSEJO, ME DIJO “OVIDIO, NO DEJES DE RESPIRAR”, TUVE LA DICHA DE SER SU ALUMNO UN AÑO EN LA FACULTAD DE IDIOMAS Y SIEMPRE LO RECUERDO, MAS AHORA QUE SOY MAESTRO, SIEMPRE LO TENGO PRESENTE, Y NO OLVIDO AQUEL “QUEN ONDA OVIDIO, ¿COMO ANDAS?”
    A VICTOR HUGO VAZQUES RENTERIA MI GRAN MAESTRO… SALUDOS Y HASTA SIEMPRE. GRACIAS POR TODAS TUS ENSEÑANZAS, MI CORREO: maestroohc@hotmail.com

  2. Salvador Ramírez (Coy) dice:

    Que puedo decir de la persona que me hizo apreciar la lectura y aprovecharla al máximo, tantas reflexiones, las ideas y consejos, bien vale la pena darle gracias, gracias por dar esos “pretextos para la imaginación. Por todo el apoyo y motivación, por la amistad dentro y fuera de las aulas puedo decir “saludos Vic” y saludos Profe”, indudablemente un gran ejemplo a seguir.

  3. Celina dice:

    Carta al maestro:

    Nunca te había visto, los semestres habían pasado sin toparme contigo, quizá en otro momento y lugar te vi, pero no te recuerdo. La primera vez que entraste al aula percibí a una persona que se elogiaba a sí misma, dejando atrás al ser que muy pronto se convertiría en mi inspiración. Tu constante egocentrismo me perturbó, ya había tenido catedráticos así, después con un comentario rompiste tu monólogo. No sé si te admiré o te odie en ese instante, lo único que sé es que eres el único que ha logrado captar mi atención más de una vez.
    He sido motivo de tus burlas en más de dos ocasiones, provocándome un desprecio por la clase, en más de una ocasión te quise retar con un comentario tan sarcástico como los que acostumbras decir. A veces te he sorprendido mirándome, no sé si es motivo de curiosidad docente, o porque notas que algunas veces te odio y otras veces…
    Siendo honesta, te preguntaría porque lo haces, pero temo que me dirás que es por presionar para obtener el resultado que quieres, traducido en palabras masculinas (puesto que, más de un hombre se ha jactado en decir que las mujeres damos vueltas y vueltas) tengo temor de saber que no me miras más que para saber si pongo atención a tu clase. Una alumna más…
    Tienes pareja, pero, por lo que siempre percibo en ti, tu vida es una constante búsqueda de algo mejor en cuanto a relaciones sentimentales se refiere, físicamente supongo, ya que en repetidas ocasiones has remarcado tajantemente tu debilidad por un rostro y un cuerpo hermoso, un digno ejemplar de exhibición, alguien casi como tú, que de sobra te sabes especial.
    Y cuando estos pensamientos vienen a mi mente, cuando la confusión en el salón se hace evidente, cuando siento que la única importancia que tengo es la de un estudiante más en tu carrera como catedrático, viene una canción que constantemente ronda mi cabeza, salgo de tu clase y me pongo los audífonos como tratando de ambientar el momento en el que me pregunto al cantar dicha melodía, “entonces quiero saber, ¿cuál es el nombre del juego?” y bajo las escaleras tan lento como se pueda tratando de ver si vas por el mismo camino.
    Te diría muchas cosas más, todo lo que necesitas saber si es que te intereso ya no como alumna sino como mujer, me encantaría saber si las señales que veo son eso, señales de que existe un sentimiento, por muy insignificante que este sea.
    Al buscarte en la web me pregunto si en ti hay ese sentimiento que busco, esa pasión que me podría impulsar, ese sentido que alguien le da a tu vida cuando se convierte en lo importante, pero; ¿Cómo saber si más tarde reirás y mostrarás a todo este breve pedazo de papel? ¿Cómo saber si mi querido y odiado profesor de taller está libre y dispuesto? ¿Cómo saber si cumplo con algunas de tus exigencias que, me imagino has de tener? ¿Cómo saber dónde encontrarte sin que sea algo forzado? ¿Cómo saber mi querido Víctor si con leer este texto sabrás de quien se trata?

  4. Ricardo Riestra dice:

    Hola que tal, me gustaria preguntarles donde puedo adquirir el libro “Las cosas ridiculas y otras cosas” del Maestro Victor Hugo Vazquez por favor. Tengo casi 10 años buscandolo y ya no he podido encontrarlo. Muchas gracias por su ayuda.

Deja una Respuesta