Un dictado del corazón

canciones que anestesian

a ritmos urgentes,

besar tus ojos húmedos de vida

mirar tu lengua dibujando con saliva las letras

abrazar los orificios de tu alma,

lo que exudas

las covachas de tu corazón

buscarte por la noche

y correría el riesgo de perderme

montar tus olas,

Descalza calzada con palabras

nadar en el iris profundo que resguardan tus pestañas

con la negrura de luz infinita,

en la caverna

sin ojos

sin lengua

no me afectaría la ceguera a causa de tu sonrisa

seguir tus pasos

marearse con los faros noctívagos

los besos disipados con el humo de neumáticos

ni confundir tu silueta con la sombra que dibujó la luna

menos que nada igual a no me interesa

si es que una mañana despierto

buscando el dictado de la noche de ayer

y me dé cuenta

que al no encontrar la mirada llena de ti,

al reflejo de un simple espejo,

confirme que he enloquecido.

Son las siete de ayer

tratando de apresurar los pasos

urgir la risa

avivar el aglomerado que se hace en medio del pecho

al lado del corazón,

como grillos,

mariposas,

hormigas,

como algo que ocupa un espacio

sosegado vacío

darse prisa

alcanzando al artefacto de mi memoria

donde  ahuecan las nubes o neuronas

apremiando

urgiendo al corazón,

sintiendo que es celestial pensarte,

pensando que es dolor agudo el olvidarte

Son las siete de hoy

y no importa si una  pastilla adormece

ni importa  el desvanecimiento del corazón,

la sinrazón convulsiona,

   dictando

que tu ojos, tu cabello

que  tu sonrisa

que tú

que ayer

que hoy

que mar

que noche

que luna

que veo con el aire

siento con palabras

eres  cartografía que activa al  corazón

tu universo es el filo de muerte y la totalidad del miedo

eres lo glorioso que letal se clava

o si eres lo que da hálitos de vida con tu mirada

o si al parpadeo de tus ojos uno muere instantes

no importa sentirse loca

si los aguijones de ti

dan vida por segundos eternos

tampoco habitar en el olvido insolente sin existencia mansa

no importa el corazón pulverizado

si late figurado lleno de tu bendita existencia

con lluvia

con viento

con el sol

renaces vanidoso

entre ironía y pecado

un mundo olvida

la sobredosis vivifica todo de ti

me absorbe todo lo que has sembrado

y las persianas entre la melancolía

con recuerdo preciso

con todo entre nada

en la nada con todo

los sentidos se abren

y traspasan tu cuerpo

sin ojos

con pupilas ávidas de instantes

tan llenas de ti

como el viento que llega

penetrando  la carne y mi veneno

mordiendo tu recuerdo

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