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No tengo culpa alguna
tener tan negra suerte
y que el crudo insomnio
en noche obscura
o transparente,
me muestre como nunca
el lado inexplorado
de la muerte.
Así…
cuando el sueño
se me esfuma
y solo quedan los recuerdos
danzando en la memoria
vuelco mi álgido y desnudo cuerpo
para enredarme a tu cálido latido.
En la alta noche
cuando ya nada sorprende
se agrieta el pensamiento
y el duro sentimiento
me arrastra,
suplicante
y te pregunta:
¿Qué hago con mis sueños?
Mirna Valdés Viveros
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