Víctor Arteaga Ruíz
Amor mío
tuya mi razón
portento destino
encendida pasión
como una flama rojiza
y azul mi devoción.
Las nubes se iluminan
con un dorado brillante
y el aire toma colores
de ópalos y zafiros.
Orioles y Cardenales
entonan un bello canto
y en el momento que nos besamos
el mundo vuelve a nacer
y el verde de las hojas
cae suavemente
a nuestros pies.
Amor mío
tanto te busqué
y así de pronto apareciste
y en el encanto de tu mirada
descubrí mi dicha
totalmente colmada de un arcoiris
con el sabor de una miel
dulcemente anhelada.
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