De: Rafael Ramírez (kenjiro)
Archivo de 6 Agosto 2008…la mujer que yo amoDe: Rafael Ramírez (kenjiro) …A Itzamaná, mi pequeño sol, mi pequeña musa, gracias a ella, esta prosa es posible y es posible la alegría en mi vida.
¿Tan extraño es ese hombre? Tanto ¿Lo conoces? ¿Lo has visto alguna vez? Claro. Todos lo hemos visto, pero pocos o nadie le recuerda. Mmm ya veo, parece que el olvido se lo ha tragado antes de tiempo. No, no creo que haya sido el olvido… si no la actualidad. Por qué lo dices… ¿cómo es él? …es azul y muchas veces blanco. ¿Cómo? ¿Azul y blanco? Si, mira, es difícil explicar… es como el cielo sabes, nunca es el mismo, pero siempre lo vemos azul O como las nubes, siempre tienen un rostro, pero con muchas facetas, siempre se le ocurre un buen disfraz para cada instante de la vida. Vaya… y sabes donde puedo encontrarlo… Probablemente. Quizás si cierras los ojos… mirarás que la mayor parte del tiempo se encuentra jugando a las escondidas, buceando entre el punto cero del viento y de la nostalgia… otras tantas se le puede ver en la humedad o en la calina. Cómo es… podrías decirme… Tiene en las yemas de sus dedos una especie de cúpula, en cada uno de ellos, va por allí recolectando lágrimas de todos los tipos y formas, ácidas, alegres, enlutadas, acaracoladas, oscuras, blancas, dulces, amargas, y al rozarlas con cierta ternura las convierte en copos de nieve y con ellas se alimenta. No, no es posible que exista alguien así… Es verdad. Aparece en la temporada de lloviznas, juega conmigo todo el tiempo. Me regala un par de besos, uno por mejilla, y deposita un copo de lágrimas en mis ojos y se marcha, como cualquier viento. Como cualquier hoja sin rumbo y sin prisa. ¿Quieres jugar conmigo? DE: Rafael Ramírez (kenjiro) Mira, cuenta la leyenda que cuando una mujer al parir, el niño llora por que al primer respiro el aire que entra en sus pulmones tiende a quemarles… es el primer aliento fuera del vientre de la madre. Mientras tanto, la partera corta el cordón umbilical y hace un nudo en el corte y lo va arrimando hacia su estómago para que al crecer este pueda andar, sea por las aguas o por la tierra… pero hay una parte del ombligo que sobra, y ésta, la enredan y la empolvan de cenizas; la entierran en el brasero si es niña, entonces el fruto de este acto casi religioso vuelve a las mujeres excelentes amas de casa y cariñosas madres. Si es niño, el ombligo es empolvado de tierra y entonces será un gran campesino amante de su tierra, entregado al campo y al hogar que lo viera nacer. Se me ocurre pensar que este ombligo llegó a ser alimento de aves, y la fuente de éste se convirtió en migrante de suelos. También pudo ir a parar al mar, entonces su alma se convirtió en un espíritu libre, fue marinero o un romántico naufrago en las indulgentes soledades del océano. ¿Por qué me cuentas esto?
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