Perderme otra vez
en la música del número
en la suave curva
del número cinco
inmerso en el misterio
de las fórmulas diofantínas.
Otra vez
despierto al mundo
de signos y proposiciones,
despierto al brillo reluciente
del cosmos lógico.
No pregunten por mí
digan que me extravié
en el melancólico blues
del algoritmo intrascendente
en pos de alguna verdad
por humilde que fuese.
¡Ah! ese blues interminable…
Esta suave tristeza
bajando de la nube decimal.
Y en el fondo
el estremecedor axioma
que, absurdamente,
pretende dar sustento al mundo.
Manuel Martínez
2008-09-12
11:30
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septiembre 25th, 2008 a las 2:34 pm
Saludos maestro. Me gustó mucho su aportación, ya se extrañaba. Un abrazo.