De: Carlos Ernesto Medina Reyes
Era un sueño incomprensible;
Buena para mis intenciones,
Sonaba como una flor adherible
Entre un lunes y un viernes.
Un poco completa incompleta
En los versos de una canción
Cual fuera la situación
En un principio o en la recta final de la meta
Era simplemente ella.
Debo –dices- sonreír porque somos amigos
O debo llorar porque no seremos algo más
En un mal tercio imaginar sus labios
Y en mi esquizofrenia cumplir mis intenciones estúpidas.
La fantasía pudo con la realidad
Cuando el adiós silencioso sonó absurdo
En mano de la muerte que acaricia
El lado oscuro que es cálido
Aquélla a la que no le importa nada
Que le suena esto indiferente
Crucial entre galletas y refrescos una despedida
Ante todo la parte de adelante.
Carlos Ernesto Medina Reyes
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