De: Héctor Leonel Reyes Mora


Soledad del jardín,
hormigas no sitian
el castillo de migas
que la boca del rey infantil
no supo tragar.


Soledad,
esas cosas gratas
que asoman del cajón
y no se desean tirar,
a pesar de la caducidad
de sus fechas y fantasmas.


Soledad de la melodía,
sus notas incapaces
de sentir con palabras
gritos, murmullos, desesperación.


Soledad,
apagar las luces,
mirar a través de la ventana
que la lluvia no moja a nadie
por la calle.


Soledad de recordar la infancia;
alguien amado ya no está,
y la foto de su melancolía
te dice que siempre lo tendrás que llorar.


Soledad cuando ella pasa sin mirarte,
y tu anhelo de visibilidad
no obtiene la señal de reconocimiento
sino la indiferencia de alisios que se van.


Soledad.
el plato colmado
y tú sin el hambre de alguna verdad.


Soledad cuando nadie
comparte un abrazo,
y sólo es posible
escribir la soledad.

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