(desnaturalización del poema Boca de llanto de Jaime Sabines)
Y tú…
como estatua.
Boca de espanto
me dices con tus ojos
respondiendo al reclamo
de mis urgidos labios.
En el cántaro de tus ojos
guardas la mágica mirada
que hace sonreír.
Y yo…
rastreando la tierra donde sembrar
la sonrisa que floree en tus labios.
No es posible sacarle llanto a las piedras.
Te digo y te pido que rías
como ríen los que topan con su felicidad.
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