Artemio Ríos Rivera
Despertó
Oyó los gritos
Miró el comedor
Regresó al lecho
Despertó
Descubrió la ausencia
Huyó de casa
Buscó la iglesia
Fue presa de la angustia:
Jesús no era el redentor.
El cielo no arenga
Habla el profeta
El sueño no razona
Habla el soñador
Si el cielo no era en sí
ni el sueño para sí,
Se decidió a vivir
en perpetua vigilia.
Del libro: Juego de Espejos (La Rueca Ediciones, 2001)
Entradas (RSS)