Víctor Arteaga Ruíz

  

Dile a todos que yo soy la noche 

y que tengo un pacto de sangre

para combatir el crimen de mi ciudad

desde sus nefastos cimientos.

 

Soy el caballero obscuro

que vigila bajo la luz nocturna

y en cuanto veo al murciélago del óvalo iluminado

que es mi característico signo

salgo de mi cueva

y me muevo ágil y veloz

entre las penumbras.

 

El celo de la justicia

me consume interiormente

y los criminales de poca monta

tiemblan ante mi presencia,

pues mi mayor arma es el terror

que el Caballero de la Noche

les provoca en su alma negra e inmunda.

 

Con temerario valor

he enfrentado siempre

a psicóticos demonios,

pintorescos y terribles retadores,

les caigo como un estrépito desde las sombras

y combato su violencia con mi violencia

y mi humanista integridad

contra su desquiciada locura.

 

Yo soy el murciélago de la luz

aquel que desde la obscuridad

lleva la esperanza y la justicia

al desprotegido y al desamparado

y que en mi terrible aspecto

han sabido ver en mi

al superhéroe más humano.    

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