Víctor Artega Ruíz
Esa tarde que estuvimos juntos
tan cerca el uno del otro
platicando tan a gusto
y de un modo tan ameno,
parecía como si el tiempo
fuera un aliado eterno.
Nos tomamos de la mano,
sonreímos y tantas y tantas veces
las mejillas nos besamos
descubriendo un cariño hermoso
que no habiamos sospechado.
Yo te platiqué tantas cosas
y te demostré mi confianza
hablamos de la familia,
de los amores y los amigos,
la forma mágica en que la ficción
nos hace volvernos niños,
tu me dijiste entonces
que no habías conocido nunca
a un niño interior tan tierno como el mío.
Recuerdo esa tarde contigo
mi preciosa amiga Gabi,
recuerdo tu hermoso rostro,
el dorado de tus cabellos
y que de blanco vestías como nube del cielo,
que nos tomamos de las manos
y ya no quisimos soltarnos
y el élixir delicioso
en cada beso que tu y yo
esa tarde nos brindamos.
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