Apareció una noche como un fantasma negro

Me gustó su aspecto gracioso

su timidez

sus ojos sinceros

 

Los árboles son amigos de los perros

 

Disfruté su compañía liviana

el alboroto que hacía al llegar

y ese modo que tenía de partir sin decir nada

 

Me gustaba ese perro

que echándose de espaldas, ignoraba todo

y que un día

-como un dios sin nombre-

Fue a morirse lejos.

 

Rafael Ramírez

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