Inventándote en soledades
te bosquejo un rostro
te diseño
como gato sigiloso
como crepitante hoguera tu corazón
tu boca
la fuente donde saciar mi sed
tu piel de arena y sal
se delinea por las olas
Y en la hora prohibida
te invoco hombre
y erguido me seduces
Con mis dedos fríos
escribo poemas
en las líneas de tu pecho
y vienes y vas
como el compás del viento
Atravieso el umbral abierto de tu alma
y se mezclan nuestros cuerpos
calcinando pretéritas heridas
Y te llamo hombre
como un nombre eterno
y me incineras las dudas
en la quimera de tu vida
Y llega el sol
y ya no soy yo sola
somos dos
flotando etéreos
en un mar iridiscente
mojados
con estrellas en las piernas
abrazados con nuestro amor silente
desnudos
sin norte
sin pecado
cubiertos con la nada…
MIRNA ROMERO
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