De: Manuel Martínez Morales

Hice amistad

con un gato

enamorado de tí,

clandestinamente,

como yo.


Cegados por la luz

de las máquinas nocturnas

buscamos refugio en el amor

que amable nos prodigas

bajo la incierta ley

de un cielo perspicaz.


¡Ay de nuestros afanes!

 

Ese gato negro

y yo

unidos estaremos

por nudos tan fuertes

que tu amor hubo de atar.


Le pedí

que me aguardara

para ser mi compañía

en el camino al Mictlán.


Su espíritu felino

me abriga

protector.


Amigo leal

por siempre

de almas vagabundas

como la que hoy

entrego a tí

sin condición ni remilgo,

sin un suspiro

¡Ay!

que lo atestigüe.


No temas por nosotros

amor mío

por siempre habitaremos

en tu sueño triste

y tu vigilia azul,

en espera paciente

de cualquier caricia

dejada en nuestra piel

como al azar.


No temas por él

o por mí

almas gemelas somos

en tránsito fugaz

hacia la luz ondulatoria

de la luna decimal.


Cuando el te mira

te miro yo

cuando a él hablas

me hablas a mí,

entre los tres tejeremos

la urdimbre del destino

más allá de las estrellas

de brillos de neón,

donde expira

el estremecimiento

de una noche de amor.

¡Miau!

M.M.M.

29/06/09

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