Háblame del Senegal… de la alegría en el 2002, de la sangre de ingerir, de los pies que desconozco, de la hambruna asoladora, del desbastador abril de lesa humanidad.
Háblame del Senegal… del que desconocen mis ojos y del que no llegan ni murmullos a los oídos…
…estamos perdidos en algo realmente fantasmagórico… dicen que hay pestes, que Irak convulsiona minuto a minuto
–dicen que Israel no soporta a sus congéneres, hay quienes creen que descendemos del mono.
Doúts está a vuestro lado, está él y están los otros, en alguna orilla de otro charco, donde pocos compartimos el orfanato de los sin común sentido, y no sé que mundo muere dentro de nosotros.
-ya lo vez, los dioses que creamos para consuelo hace rato que han marchado.
No me explico porqué Gaza está agonizando…
Hay revoluciones que no llegan a nada, evoluciones a destiempo y nada cambia… alguien dijo con mucha razón que tristemente no se sabe de ese soneto que gane revoluciones.
Di si en Senegal también son demasiados como según me hace ver mi cómputo.
…di porqué llevas tu rostro a las manos.
Cierto día querías acabar con la orfandad del mundo llevando a tu casa cierta niña y hoy, ante eminente golpe de realidad, todos lloramos.
Muere uno o dos o tres millares de seres, enseguida nacen otros a dos pies, a dos manos, no es posible controlar esto.
Falta madera en verdad querido Vicente, el mundo es una sombra que no llega a tanto… y sobre nosotros cae el diluvio de la desesperanza y el fracaso.
Tú lloras, en España lloran por diversas causas, en Senegal un distinto dolor los embarga, Covadonga llora a vuestro lado y no existe nada en el mundo que borre tanto llanto como tampoco sirven estas palabras para algo.
Háblame del Senegal… y de las maravillas del África. De cómo fue que se expandió el germen de la tristeza en vuestras casas. Oscurecen cada noche mis ojos cuando las estrellas se desgajan y no hay forma de parar todo esto.
Mal que bien escribo por berrinche, exprimiendo las entrañas y no sé cuantos rostros se estrellan en un muro ni cuantas manos tejen los hilos de cada destino.
Tal vez estamos envejeciendo compartiendo parejas con la vida, al punto que morir hoy en día nos cuesta tanto.
…pastar cabras por un palto de alubias, sembrar amores con pies descalzos, resolver enigmas, diagramas, encontrar perímetros palmo a palmo, ser amigos y otros afanes era tan grato. Al unísono el mundo nos clava estridente puñalada en el alma llenando en desgracia las cosas que amamos.
Di de donde sacan fuerzas en el África.
En qué corazón caben estas manos y tus manos y las manos de todos…
Mira Vicente… no te enfade mi tono, pero ¿requerimos acaso un manual para seguir con nuestros sueños? Pienso que no. En todo caso, el mundo nos queda pequeño… a la inversa resulta difícil imaginarlo.
Quizás debemos acuñar palabras, matices, estructuras y cabañas, sobra decir que de elocuente gama de cristales para armar vitrales en prosa o en edificios sobre el alma y similares miserias, ya sabes, el corazón es un mal negocio, editar cinco o mil libros a no sé cuantos pesos y así pagar la factura de los años… suele asomarse una musa de pupilas secas, hace años inicié el boceto de cierta casa-puente más es algo que no sé como terminarlo. Los sueños germinan, algunos alcanzan sus ramitas, unos más sus miradas y los planos siguen allí… acompañando al polvo de mis pasos.
Rafael Ramírez
La Twiettera
Entradas (RSS)