Siempre habrá miel en el bebedero,
ropa limpia en el ropero, lo sabes,
y un platito de arroz en la cocina
donde cotidianamente el corazón
se alimenta con el destello de tus ojos,
llévame en ellos a donde vayas
para gozar en tu mirada,
el revolotear de colibríes,
las sonrosadas nubes
y el sol cayendo a cubetadas.
Llévame en tus ojos,
a donde vayas, iré contigo,
te seguiré a lo loco
sin preguntarte nada,
llévame en tus ojos
en tu olfato
en tus oídos
en tu garganta
en tus poros.
En tí, amor,
en tu sudor, color, ardor,
en tus venerados ojos.
Siempre hay miel en el bebedero,
ropa limpia en el ropero, lo sabes,
y un platito de arroz en la cocina
esperanzado de tu boca
de tus manos
de tus dedos
que aligeran mi cuerpo.
Llévame contigo a donde vayas,
recoge estas ansias que tengo de quererte,
y guárdame en la vagabunda mirada…
de esos ojos placenteros.
Llévame en tus ojos
para conocer tus pesadillas,
mi realidad, nuestros sueños,
tantos, como treinta años ha, que quiero.
Mirna V. Viveros
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