De: Mirna V. Viveros
Escucha corazón, pon tus ojos en mi alma
quiero arrojar las tripas que no caben en el cuerpo
se están pudriendo de mirar tanto dolor
tanta violencia, tanta ignorancia, tanto olvido
tanta muerte para nada.
Ya no oigo ni veo la hora, ni el día que se acerca
hoy todo esta oscuro y la repulsiva televisión
vomita las noticias —aunque esté desenchufada—
tanta transa, tanto descaro, tanta impunidad,
tanto sufrimiento, tanta muerte…
para nada.
Escucha corazón, me nace la necesidad en la garganta
en los ojos, en las manos, en la espalda, en mis piernas, en mi cuerpo
para decir, clamar, gritar que me estoy muriendo de la muerte ajena
pedirte que sientas como me duele el dolor de los que no tienen trabajo,
casa, comida, zapatos, salud, escuela.
Mira corazón, el hedor del capital que ha inundado al mundo
arrasando con lo que a su paso encuentra
tanta muerte para nada, nada, muerte, para salvarte
para nada,
corre con fuerza la sangre de la muerte
tanta muerte
para tan poca igualdad y fraternidad.
Mira corazón, tantos muertos apilados en Perú
que se quedaron soñando en el camino
dejando las pesadillas para otros.
¿Escuchas corazón? el golpe de la bota militar en Honduras
retumbando en toda América Latina
y mira, mira corazón, miles de muertos en toda la República de México.
Y tú como si nada,
vienes a sembrar un poema de amor poniendo su semilla en mis latidos,
me alienta la esperanza que has depositado en tu cuaderno de poeta
y me anima verte despierto, altanero, jovial y perturbado por la música de las estrellas
porque la locura, porque la locura…
corazón,
es la única salida que nos queda.
Mirna V. Viveros
Julio de 09
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agosto 5th, 2009 a las 4:13 pm
Enorme poema, más que desgarrador, sincero (sobre todo), de la inmundicia que procrea el mundo al que pertenecemos… Gracias por tu valentìa… y por transmitirlo de esta forma constante que a todo llega.
y como dijo el poeta: “Hay que defender la derrota”
Adelante…