Víctor Arteaga Ruíz.

 

Con ellos compartimos el mundo

desde el mamífero más grande

al más pequeño de los insectos

Dios puso a todos los animales en la Tierra

y el deber principal del hombre

es a todos protegerlos.

 

Desde las aves que surcan los cielos

en intercontinentales migraciones

hasta los peces que habitan

los ríos y los oceános,

Dios concedió a los animales

habilidades y dones divinos.

 

Los puso también en las selvas y los bosques

para preservar a la naturaleza

y que todos los rincones del mundo

tuvieran miles de variedades

de hermosa vida y salvaje belleza.

 

Así observamos a cada uno de ellos

con su cualidad e inteligencia especial

y les dió la sabiduría suficiente

para multiplicar su habitát.

 

Ya sea también en los polos,

en los valles y praderas,

en inexpugnables cuevas

ó poblando el microcosmos de tu jardín

con ellos compartimos el mundo

el mismo Dios lo quiso así.

Víctor Arteaga Ruíz

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