Sólo sus ojos brillaban,
Esbozado con la noche,
Callada la calle estaba
Cuando pasos percibió.
Apareció en la penumbra,
Cadenciosa y sin ambages.
Su sonrisa era de almíbar,
Su mirada era de hiel.
Elvia madrigal M.
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Esta entrada fue escrita el Lunes, 10 de agosto de 2009 a las 4:07 pm y archivada en Elvia Madrigal. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0.
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