Érase una mujer con ambiciones locas,

Érase un hombre con bondad extrema,

Casose ella por buscar amores,

Entregó él su corazón de estrella.

 

Embelesada con su gran fortuna,

Se transformó en libélula encantada

Y volando entre nubes voluptuosas,

Con pasión delirante lo envolvió.

 

Elvia Madrigal M.

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