Carlos Abelardo Hernández Medina ( † )

 

 

 

   ¿Qué será de nosotros cuando se acabe el día,

 

cuando la luz brillante se convierta en luz tenue,

 

cuando la última meta, sin pretender llegar,

 

 tengamos que alcanzarla al final de otra luz;

 

cuando todos te orillen al margen de lo tuyo;

 

cuando todos te oculten en un triste rincón?

 

 

 

   ¿Qué será de nosotros cuando ya no tengamos

 

ni el calor del hogar, ni el calor de los hijos;

 

cuando igual, nuestros nietos nos resten su cariño,

 

nos tomen por el “coco” asustándose al vernos;

 

o tal vez, nuestra imagen hilaridad les cause

 

al mirarnos el rostro con los surcos del tiempo

 

bañado por doquiera de unas argentas barbas,

 

o cuando aquellos seres que antaño nos amaron

 

se alejen indolentes lacerando el sentir?

 

 

 

   ¿Qué será de nosotros cuando nuestros amigos

 

y aquellos conocidos de nuestra ayer infancia,

 

ya se hayan puesto en marcha cumpliendo su destino

 

o que nos damos cuenta en un impávido féretro

 

se albergue nuestro cuerpo inanimado y yerto,

 

que inevitablemente se tornará en cenizas

 

o en pasto de alimañas que darán nueva vida

 

al cosmos insondeable o al inmenso universo?

 

 

 

   ¿Qué será de nosotros cuando todas las voces

 

junto de sus murmullos se vayan diluyendo

 

en conciencia y oídos, que ahí unidos contigo

 

ya no presten ayuda, aliento, ni consuelo

 

al alma que errabunda entrará entre tinieblas

 

con el paso al infinito, para entrar asimismo,

 

a la morada etérea… que da la eternidad?

 

 

 

                                       8/VIII/06

 

 

 

         Lic. Carlos Abelardo Hernández Medina ( † )

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