Piérdete, piérdete conmigo…
Toma mi sangre y sígueme.
¿Y Dios?
Supongo que tiene sus propios compromisos.
–imagina, son tantos en el mundo y tantas peticiones que atender cada hora-
Toma mi mano y ven conmigo
Piérdete en esta locura…
Mis brazos funcionan, andan mis pies y me faltan camisas de fuerza…
Embriágate de esta locura
Desciende conmigo al mundo de las sombras…
Ruleta rusa:
Que decida el azar… lancemos al aire la boca y los besos…
Mandemos el mundo y sus mandamientos al carajo.
Nada importa.
Nada tiene sentido.
Nadie más.
¡Qué importa!
¡Dispara!
Tu turno
Luego, el…
En el corazón sobra espacio para las balas.
Piérdete conmigo.
Toma mi mano y sígueme
Hagamos del amor, un suicidio colectivo.
Piérdete
Piérdete.
Piérdeme…
Toma mi mano, juntos vayamos al reino del delirio.
Rafael Ramírez
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septiembre 19th, 2009 a las 9:44 pm
muy buen poema creo que humedecio mis pupilas y al dilatarse se camuflajearon con la brisa…
sos un grande att Revilo