En la vida… todo apesta, todo, absolutamente todo.

Nada tiene sentido para mí ni para nadie

por ello nos creamos deberes a manera de flotadores,

por ello escribo poesía y tú rezas,

por ello hay quienes toman un rifle y disparan a diestra y siniestra mientras otros roban o violan

o construyen iglesias o gobiernos o leyes.

Unos más inventamos dioses y nos sentimos santos, o menos culpables.


Nada importa ni dios ni el diablo ni nadie.

Ni día ni noche.

Ni mil o millares o uno.

Ni mi madre ni la tuya ni las madres de todos los hideputas del mundo.

No importa quién se salve o muera o si prolongamos la vida arrancándonos la carne enferma que llevamos en el cuerpo.

 

 Y lo único salvable de todo ello es el amor…

(y ve tú a saber si en el fondo no es más que la misma cosa)

 

Rafael Ramírez

Publicado en la revista Abiert@ No. 3 de Adict@s a la Poesía (2011)
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