A la tarde sin ti

le cuento de tus ojos de lluvia

que caen

en mi corazón

en llamas.

A los espejos de la ausencia

Le cuento de tu boca de río

Que corrió

por mi tierra

Baldía.

A la noche sin ti

Le cuento de tus brazos de flor

Que crecieron

Sobre las murallas

de mi destino.

A los pájaros sobre mí

Les cuento

De los cantos de tus manos

Que llegaron a mis oídos

De viento del norte.

A la tarde sin ti

Le cuento

De los hoyuelos de tu cara

Que taladraron

Mis paredes calcinadas.

A la tarde sin ti

Le cuento

De la red de tu cuerpo

Que atrapó

Mis peces

De colores.

A la mañana sin ti

Le cuento

De tus dedos de seda

Que hilaron el tejido de mi cuerpo.

Al amanecer sin ti

Le cuento

De tu fe de niño

Que brilló

Sobre la montaña

De mis ganas.

A la calle sin ti

Le cuento

De los idiomas de tu alma

Que gobiernan

El idioma

De mi voluntad.

A las 5 de la tarde sin ti

Les hablo

De las lenguas de tu pecho

Que anhelan

El café de mis cabello.

A las 11:10 sin ti

Le hablo

De tu barba en creciente

Que rozó

El menguante

De mis fronteras.

A mi vida sin ti

Le hablo

De la presencia de tu carne

Que estableció

La presencia

De la mía.

                                                                                                  

    Angélica González M.

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