A aquellas personas y héroes  -tanto míos como de cualquiera, conocidos como anónimos-  que me han hecho crecer y los cuales han compartido su irremediable amor por la vida. 

MERCEDES 

 

Amén de mis años

¡Qué triste época la nuestra!

¡Mal siglo el de mi vida!

 

Quise alcanzarle el café a la hora de la charla,

y  haber dicho

entre tantas cosas sólo aquello que es indispensable:

 

       -está es mi casa y mi mesa,

              toma de ella lo que os plazca

…por favor,

échale una ojeada al filo de mis ojos-.

             

Rafael Ramírez. 

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