sólo fantasmas me persiguen cada instante
una catedra de amor vacía cada hora
y mi muerte… sigo siendo mal estudiante
quiero llorar como lloran las almas que duelen
como duelen las cosas del alma de bolero
sincerarme con las cosas que calan en lo hondo
amanecer de gorriones con oficio de loquero
temor de hecharte en falta más de lo devido
amar las cosas que se aman en los excesos
pertenecerme al temor del mundo de los delirios
vendarse a los estupefacientes, perder los cesos
no me acuerdo de lo que en tí, soy ultimamente
a tu vera soy un incípido objeto del cariño
ya no juega tu amor ni tu lívido conmigo
en lágrimas que secan el alma pobremente
hurgo en esta herida que sanar no puede
en ese cariño que nació un tanto muerto
en esa fragancia que sin permiso cultivo
que me vuelve más miserable de lo que he sido.
do están aquellos labios que buscaban en los míos
esa palabra de amor escondida y resagada
esas obcenas ganas de mandar todo al diablo
en la pequeña penumbra total de nuestro idilio…
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noviembre 16th, 2009 a las 6:12 pm
Bien Rafael, las almas de bolero abudan, ¿una boleadita?. Te mando un abrazo.
noviembre 17th, 2009 a las 6:38 pm
Gracias Arturo… es verdad, almas de boleros por doquier y cada cual a más no poder