El amor nos acerca a lo improbable, a lo inverosímil, a lo falso.
El odio en cambio, nos hace veraces,
nos aproxima a lo probable, a lo real, a lo verdadero:
la destrucción es segura y todo es destructible.
Me gusta ser falso.
WALR
Me gustan los imposibles
ando en pos del infortunio
busco la saciedad del mar en las arenas del desierto
atravieso mis ojos con las espinas del desengaño
perforo mi carne con el filo de la desventura
quemo mis oídos con las cera hirviente de la mentira
horado mis dientes hasta el nervio, con el taladro del duelo
quebranto mis manos buscando tocar lo inasible: la verdad
rompo mis venas con la punta de la desilusión
Y todo, porque creo en los hombres, en los poetas, en los músicos, en los científicos, en los niños.
Sin embargo, se necesitan glorias más altas
que mi endeble intento de ser sol de primavera,
las tinieblas son su vestido y su alimento,
de vez en cuando, me sumerjo en ellas,
hasta el fondo del placer insensato,
del dulce y abrasivo egoísmo,
y me vuelvo metálico arbusto, perdido en cualquier bosque maldito…
Ea pues, que seguimos siendo humanos y gusanos,
ea pues, que sigo buscando lo improbable en la seguridad tibia de mis manos…
ea pues, que sigo encontrando brillos en las cuevas más profundas,
en los más despoblados llanos.
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diciembre 3rd, 2009 a las 3:02 pm
Ea!!! pues poeta, que me has levantado el ánimo con tu maravilloso poema. Que fortuna tenerte entre nosotros.
diciembre 3rd, 2009 a las 9:35 pm
Hola querida Mirna, gracias por tu comentario, el ánimo es lo que menos debe decaer, aunque nos blanqueen los huesos. Te mando un abrazo, espero pronto ir a la ciudad de las flores!!