Hazme obsesión,
suave capullo,
declárame inocente,
blanco arrullo,
tornasol pluma
del quetzal poético,
de la guacamaya profética,
de penacho colorido.
Vísteme con luces
finamente bordadas,
en el manto de esta tierra,
de maizales espigados,
nacidos de promiscua relación
viento-semilla,
germen de ilusión así esparcida.
Vísteme de tonos rojos,dorados,
vuélveme serpiente peligrosa,
amarga pesadilla de la culpa,
del pesado arrepentimiento,
hazme morder su corazón
de cuervo,
esparciendo mi veneno
entre sus venas.
Muéstrame en un sueño tranquilo,
onírica odisea de hierba viva,
corazón de ámbar y de ortiga,
surcando el horizonte requemado,
vistiéndome de soles y de nubes. |
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Tiéndeme en las manos del tiempo,
hazme florecer en el origen
(de tus besos, de tu templo)
deja mis raíces en silencio,
pule mis hojas con tu seno.
Torna mi mirada en tentación,
encuéntrala en rápido vuelo,
hazla perdición,
hazla consuelo,
vierte su néctar en tu pelo,
toma mis plumas de águila morena
y cobija tu desnudo cuerpo,
muéstrame el fondo de tu velo.
Enciende mis sangre
ennegrecida de sielencio,
que se vuelva roja,
en imitación de tus destellos,
vuelve mis latidos esperanza,
coagula la belleza de tu cielo,
derrama mi tristeza por el suelo.
Vuélveme tu calma y tu deseo,
abraza mi obsidiana entre tus labios,
toma con placer mi pedernal,
envuélvelo en tu cuerpo,
cubre con tu piel sus espesuras,
arrúllame con cantos tiernos. |