Cuando iba caminando hacia el telón me desmaye. En el trance los aplausos me despertaron en un sueño; caminaba hacia el telón dorado como los dientes del sol, los aplausos gritaban y yo tropezaba con un manual que decía; que se necesita para hacer una película, que se necesita para componer una melodía, que se necesita para escribir un libro?. Se necesita un suspiro de pasión, y para tener un suspiro de pasión se necesita ser la pasión misma. Cuando termine de leer me quede sin aliento y caí al suelo, al golpearme la cabeza desperté frente a cientos de recintos ocupados por espectadores y varias personas rodeándome la mirada tirada y mire a la chica que suspiro mi boca y desde tal incidente no he vuelto a acercarme a un teatro…
VICTOR HUGO DORANTES RODRIGUEZ.
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