Archivo de Enero 2010

Gabriel Impaglione (Argentina)*

 

 

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Tierra de altas montañas en cuyas cimas

apoya el luto su estructura de abismo

para llover después profundamente oscuro

como si una noche desmesurada

ocupara los siglos.

Permítanme que les cuente

un poco de su historia:

A sus costas sin miedo llegó la ignominia

inflando velas como demonios blancos

de su vientre bajaron espadas y cañones

perros inciensos verdugos con azufre

y fue entonces la muerte el nuevo gobierno

y se decretó exterminio.

Ya no quedaban espaldas para el látigo

y del áfrica trajeron su triste cargamento.

Volvió la ignominia en sus proas cuchillo

a abrir otra herida feroz en la isla.

De las naves bajaron hijos muertos y esclavos

y también la semilla de un grito riguroso.

Con el dolor filoso rompieron los grilletes

antorchacanto de volar  se alzó en la noche

y luego hicieron cuna con el primer grito

y el grito pobló la tierra de bandadas.

El primer grito de Ayití fue un viento rojo

que pasó quemando yugos e imposibles

y levantó hacia el sur un gran ejército

de nuevas banderas y flamantes himnos.

Permítanme que les cuente

un poco de su historia

porvenir:

Ayití la bautizarán un día los hermanos,

volverá el fuego original la siembra urgente.

Será en Ayití en ruinas en duelo en rabiosa

hora el nuevo parto.

De las manos de tus cien mil muertos

será construida el ala y la mirada?

Sacudirás el polvo de tiranos y sátrapas

gerentes, verdugos, sanguijuelas,

y con sangre nueva sembrarás infinito?

Tal vez no podamos sujetar la tierra

inmovilizar su caprichosa cabalgadura,

pero sí podremos construir aulas y rondas,

hospitales, casas, fábricas, futuro.

Y te llamarás Ayití, hija de tus hijos

media isla universal y pura.

Perla en cuya esencia la llama inexorable

gobernará los tiempos.

 

 

*(Director de la Revista Isla Negra) poesia@argentina.com

 

…yo no puedo jamás introducirme en el otro, sino que dependo de sus palabras, de sus gestos,

 de su conducta con que él se hace inteligible.

Emerich Coreth

 

Pensando

Errar

Buscando

sentirse diferente

 

coincidir en sí mismo

aglutinar los vicios

desestimar los actos

los fines, los principios

 

convocatoria a respaldar desaciertos

marchar en el acto a nuestra acción

actuar de amor insatisfecho

de la cordura odiante

galopante dolor

 

parece compromiso

—inútil la promesa—

empatar algo más que nuestros cuerpos

hilachos fantasmales de la escoria

del fin de todo y de la nada principio

consuelo tibio de la invernal desidia

 

Del libro: Juego de Espejos (La Rueca Ediciones, 2001)


 

En primer plano

Apurada a morir

está la vida.

 

De puros nervios

La cama ríe

Tiembla frenética

La indiscreción inquieta.

 

El ánimo es total

La muerte está llegando

Suavecita

Quieta.

 

Sobrevivir

Combinando honestidad y sarcasmo

Humor ácido con la esperanza

La provocación sardónica con el amor

La ironía con la solidaridad.

 

Paradoja feliz

Ladrón de amaneceres

Que pierde sus noches en la primer cantina

el último burdel

En el lecho hogareño frente al televisor.

 

En primer plano

Apurada en morir

Está la vida.

 

Artemio Ríos R.

 

Del libro: Juego de Espejos (La Rueca Ediciones, 2001)

De: Jesús Hernández Barradas


Me gustan los números

He tratado con los números

Tratado, usado, utilizado

Más bien diría, los números

Me apasionan los números

Siempre, cuentas con ellos

Un número siempre es el mismo

Lo tomas, lo pones, lo sumas, lo restas

Me ayudan mucho los números

Los llevo en mis dedos

En documentos importantes

En libretas, en cuadernos

Me acompañan los números

Fluyen, los plasmo en cualquier superficie

Un número importante, debo anotar

Cuentas, datos, o el número telefónico, no olvidar

Me desvivo por los números

Corro, busco un lápiz, lo anoto

Recordar ese número

Mi mente lo fija, lo anota, lo recuerda

Me sucede algo con los números

Ya no me gustan… tanto

Acabo de entender que un número soy

Y el uno en tu lista, se que no siempre lo soy

De tu lista en la que eliges al que el uno hoy será

sea lunes, martes, miércoles o jueves, de la semana el fin

Según tus circunstancias, según lo motivado y requerido

Que en lo simple y de tu lista, tan solo un número es

A veces creo ser el uno, a veces siento ser el dos,

ó el tres ..hasta el cinco o más, según tu prioridad,

y la inquietud que tu oído te hizo despertar

añoranza, gusto, deseo, encuentro, o pasa tiempo (se te paso la emoción)…

que determina ser el uno?, esta vez? Quien?

Que por tu llamada una cita se determina ser,

de tarde, de noche, al amanecer o tempranito como lo sueles hacer

que prioridad de elegir el uno, el número uno de esta vez

ya no me gustan tanto los números

los de una lista de números

ni siquiera el uno, ni el dos, menos cualquier otro

me resisto en tu lista a un número ser

me tomas, me pones, me marcas

me sumas, me restas, me cuelgas,

me mandas….a buzón…me borras

un número en una lista siempre será..un número

más no siempre ese número representará a quien lo fue

Ya no me gustan tanto los números

Me resisto en tu lista, a un número ser.

26 de enero de 2009

Jesús Hernández Barradas


Mentí al decir que te necesitaba

porque quería sentirte entre mis manos

llevarte conmigo a la escuela

cuando entonces no sabía de abecedario

ni de consonantes y todos sus enredos.


En mi cuaderno de nube

estan mis años rotos

los más pequeños

sin experiencia

los secretos

los más pobres

que se escriben

con lápices de luz y color

y con el íntimo grafito

grisáceo del corazón

que lo hace latir a pausas

obligado

en su tarea cotidiana.

En mi cuaderno de nube

hay enmarañados bosquejos

de lunáticos utopistas

que sueñan con la esperanza de un mundo

donde quepamos todos.

Mirna V. Viveros/ 2010


Bicolores de punta doble

que encienden las blancas hojas del cuaderno

con tercos y escandalosos rayones,

nacidos en libertad.

Cuántos tuve,

cuántos eran,

no lo sé,

nunca los conté.

Lápices de colores

empuñados

cuando la inquieta mano

hace del punto el universo.

Trazar con su afilada punta el horizonte

o el contorno de los sentimientos,

responder a la colorida emoción

que se aviva gustosa ante la inocencia.

Nunca más he vuelto a  garabatear

la inquietud del arcoiris

ahora mi vida está cuadriculada

con lenguajes de libertad condicionada

a la generación de los kilo y mega bytes

que aislan el romanticismo

del recuerdo de los lápices de colores.

Mirna V. Viveros / 2010


cuando una nena te invita a tomar un café

capuchino por supuesto ya la hiciste chaval

la nena te está diciendo que le gustas

que te la bebas igual

que una taza de café caliente

que se está quemando por ti

que quiere que te la comas así despacio

para no quemarte saboreándola

como si en ello se te fuera la vida

¿cuándo has visto que una nena te invite

un café para platicar

para hablar de política filosofía o literatura?

no señor las nenas tienen códigos

y ese es uno de ellos

esa es la señal que dice aviéntate

paga la cuenta tómala del brazo

llévala a su casa

y en el camino dale un beso

Carlos Reyes


” La poesía es un suceso, un acontecimiento, una ocurrencia de todos los días “

                                                                                                         Jaime Sabines

LOS ESPERAMOS, 
NO FALTEN.

Micrófono abierto.

 

 

W26ENE10

 

Alicia Castillo, Ma. Rosa Muñoz,Angélica González, Eos Deneb, Elvia Madrigal, Manuel Martínez y Mirna V. Viveros.


8

Llegamos hasta el borde de la poza

Asomados a ese espejo rutilante

Reímos como niños desnudos de razones;

Tus dedos violeta no se cansaban de acariciar la luna y los míos azules la dibujaban en la arena

¡Veo un verso! –dijiste-,

y hundiste tu mano hacia el profundo fondo deslumbrante.


Te seguí por el verbo que iniciaste

Y a través de la amargura de las dudas

Y del cieno asfixiante de la incomprensión

Pude ver tu sueño,

¡Tengo un lado de la idea!

Te grité

Y te sentí a mi vera

Buscando,

Latiendo,

Pensando con el alma

Como si el universo dependiera de ese instante.


Sacamos juntos el poema de la nada

Etéreo, palpitante,

Un instante y nos bañó de luz.


Nos reímos en silencio y pudimos ver un poco más

De los profundos ojos que nos habitan el ánima.

Eos Deneb S.

12 Julio


Lo que yo le escribí al poema anterior: (Angélica González)


Llegamos hasta el borde de la poza

De ésa, de la que hablan las mitologías

De ésa, de la que bebieron los unicornios, las aves fénix y los dragones.

Asomados al espejo luminoso

Reímos como niños desnudos de razones;

Tus dedos violetas no se cansaban de acariciar la luna y los míos azules la dibujaban en la arena

Miramos a los seres bajo la superficie:

Insectos, chispas, peces, deseos

Las centellas danzaba, se alejaban y se unían

¡Veo un verso! -Dijiste-,

y hundiste tu mano hacia el profundo fondo deslumbrante

quebrando el espejo,

atravesando la luna,

y sacaste su corazón

anfibio, resollando, palpitante,

tornasolado de palabras.


Te seguí por el verbo que iniciaste

Que creció como una enredadera,

Hiedra de símbolos sobre el paredón del aire.


Y a través de la amargura de las dudas

Y del cieno asfixiante de la incomprensión

Pude ver tu sueño, pude ver el mío

¡Tengo un lado de la idea! –te grité-

la sujetaba por la cola.


Y te sentí a mi vera

Buscando,

Latiendo,

Pensando con el alma

Como si el universo dependiera de ese instante.


Sacamos juntos el poema

Etéreo, palpitante de humo, que aprendía a respirar en nuestro mundo

Aleteó

Y cantó en las voces de todos

Un instante

Y nos bañó de luz.


Nos reímos en silencio

Y pudimos ver un poco más,

Un poco más de o humano,

Nos supimos un poco más,

Y se abrieron por un momento

Los profundos ojos que nos habitan el ánima.

Angélica González M.

                                                                                                         A.G.M.


Me recosté sobre tu pecho

Como sobre la arena

Y el sol se echaba sobre mí

Como lo harías tú

Si no fueras un hombre de arena

Moldeado con la humedad del mar

Por los cangrejos trasparentes.

En ese mar

Los enamorados que pasan después de mí

Tendrán un irresistible deseo

Porque ahí estuvimos

Dos olas de arena

A las que construyeron los cangrejos

Dos almas de arena

Que descansaron bajo el sol

Dos corazones de arena

Que azotaban las olas

Como se besan las olas

Solo dos

Que quisieron ser las lenguas

De los besos de las olas.

No distinguí tus huellas de mis huellas.

En un cubo azul

Sola

La arena se encontró con la arena.

Intentaron ser olas sobre la tierra

Las olas humanas

Solo se reconocieron

Tan semejantes

Las olas humanas

Sin su ropa de arena

Solo quisieron

Regresar al mar.   

 

Angélica González M.

                                                                                   Sobre el 31 de julio, a 2 de agosto