DUO (Eos Deneb y Angélica González)
Escrito por: angelicag en Angélica González, Invitados 2010
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Llegamos hasta el borde de la poza
Asomados a ese espejo rutilante
Reímos como niños desnudos de razones;
Tus dedos violeta no se cansaban de acariciar la luna y los míos azules la dibujaban en la arena
¡Veo un verso! –dijiste-,
y hundiste tu mano hacia el profundo fondo deslumbrante.
Te seguí por el verbo que iniciaste
Y a través de la amargura de las dudas
Y del cieno asfixiante de la incomprensión
Pude ver tu sueño,
¡Tengo un lado de la idea!
Te grité
Y te sentí a mi vera
Buscando,
Latiendo,
Pensando con el alma
Como si el universo dependiera de ese instante.
Sacamos juntos el poema de la nada
Etéreo, palpitante,
Un instante y nos bañó de luz.
Nos reímos en silencio y pudimos ver un poco más
De los profundos ojos que nos habitan el ánima.
Eos Deneb S.
12 Julio
Lo que yo le escribí al poema anterior: (Angélica González)
Llegamos hasta el borde de la poza
De ésa, de la que hablan las mitologías
De ésa, de la que bebieron los unicornios, las aves fénix y los dragones.
Asomados al espejo luminoso
Reímos como niños desnudos de razones;
Tus dedos violetas no se cansaban de acariciar la luna y los míos azules la dibujaban en la arena
Miramos a los seres bajo la superficie:
Insectos, chispas, peces, deseos
Las centellas danzaba, se alejaban y se unían
¡Veo un verso! -Dijiste-,
y hundiste tu mano hacia el profundo fondo deslumbrante
quebrando el espejo,
atravesando la luna,
y sacaste su corazón
anfibio, resollando, palpitante,
tornasolado de palabras.
Te seguí por el verbo que iniciaste
Que creció como una enredadera,
Hiedra de símbolos sobre el paredón del aire.
Y a través de la amargura de las dudas
Y del cieno asfixiante de la incomprensión
Pude ver tu sueño, pude ver el mío
¡Tengo un lado de la idea! –te grité-
la sujetaba por la cola.
Y te sentí a mi vera
Buscando,
Latiendo,
Pensando con el alma
Como si el universo dependiera de ese instante.
Sacamos juntos el poema
Etéreo, palpitante de humo, que aprendía a respirar en nuestro mundo
Aleteó
Y cantó en las voces de todos
Un instante
Y nos bañó de luz.
Nos reímos en silencio
Y pudimos ver un poco más,
Un poco más de o humano,
Nos supimos un poco más,
Y se abrieron por un momento
Los profundos ojos que nos habitan el ánima.
Angélica González M.
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