Muchas veces
el instante
se escapa como
serpiente sibilante,
bífida lengua
esperanza-deseo,
oportunidad
de cascabel frenético,
efímero sonar
de cristalizado suspiro.
Intento labrar
una flauta mágica
encantadora de instantes
que los haga trepar
cuerdas infinitas
y así,
volverme
encantador de serpientes,
contar sus crótalos de cobre,
con cuentas de diamante,
duras y frías,
pero atrayentes
del instante.
Aún no encuentro
la manera,
aún no encuentro
la madera.
Intento,
a cada paso,
a cada verso,
creyendo que existe
el instrumento
domador de instantes.
Tomo tus ojos,
tus lentes,
tus risas,
tus dedos,
tu medida,
tu paciencia de tigresa siniestra,
mas falta la armonía encantada
y también tú,
huyes como el instante,
reptando entre la selva
del pronto olvido,
que me angustia
con sus plantas incontables,
hojas inmensas
como mis madrugadas
sin luna,
sin estrellas redondeadas.
Ver-Xal. 18-19 Dic. 2009
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febrero 14th, 2010 a las 10:06 pm
Me gusto tanto como los otros… haces que sienta lo que escribes lo cual me gusta… así como me gusta…