Archivo de 12 febrero 2010


De:Mario R. Aguilar V.

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Despréndase el sol de la influencia del universo.

Sepárese la luz, confúndase el circadiano.

El reloj maestro des indica su hora, la retrasa,

la confunde…

Atardeceres belgas de luz indecisa, de llego ó me voy;

al fin llegas y te vas brindando por cada rúa con pasión,

en fortuito deseo por dimanar los brillantes de un amanecer carnal,

después de una noche de desvelos, serpentinas y fantasmas.

Nunca antes fue vista una sonrisa tan deseosa de felicidad

tan discreta, tan dulce; unos labios maquillados en tanta

sensualidad,

con tanto rumor, tanta fiesta, tanta vida y,

a la vez, ¡tan anhelantes!.

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Mario R. Aguilar V.

De: Mario R. Aguilar V.

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A toutes les glories del pilar, del castillo.

Ése que resguarda el tesoro esmeralda,

la joya brillante,

el candil del cristal cortado de tu inocencia.

A toutes les glories de tu ternura,

de tu sonrisa completa, ajena a toda vacuidad,

a tu ludismo, casi tan desbordante

como tu sensualidad azabache.

A toutes les glories de tus antojos,

de tu ira contenida,

de tu brinco a la alegría;

soberana del desdén, emperatriz de mi deseo,

atiéndeme en el pórtico, abre tu taquilla

abre la puerta de tu exquisito museo;

ya no puedo dejar de admirar sus maravillas.

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Mario R. Aguilar V.

De: Mario R. Aguilar V.

Yo soy canción de hojas, rumor de prados.

Yo soy viento que sopla entre montañas y sus vados.

Llevo a la mariposa en mi corriente de cariño,
soy suave brisa que conecta la gran fiesta.

Soy viento que lleva las semillas, el humus y la esperanza.

Oxigeno mis pulmones en aliño de un clamor, de un canto
suave y hojas mansas.
Yo revuelvo el todo, envuelvo las almas; en las alas de las aves,
mi amor se ensalza.

Mario R. Aguilar V.