De: Mario R. Aguilar V.

Bienvenida a este punto de encuentro,

a este órgano político, no obstante colegiado.

Lugar en que se vigilan,

se deliberan

se dictan

se aprueban;

sólo a las más lindas y sus galas,

dentro de un gran salón púrpura.

Sobrada de refinamiento y emoción

se elige ya a la Reina Nacional

adornada su faz en fanatismo tricolor,

envuelta su figura en enseña de veleidad,

fielmente arropada en su hermosura.

Izo por mi ideal esta bandera,

con estrategias nunca gestionadas al vapor,

alineado en estatutos de esperanza,

irrumpo hasta su Secretaría,

sin sobresalto y a ultranza

Mario R. Aguilar V.

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