De: Andrés Cardo

I

No hay letras para escribir tu epitafio

Ni aunque salgas de la tumba de tu nombre

y reconstruyas el árbol que con hachazos convertiste en leña

nunca las tendrás

este odio a lo único que motiva

es a tirarte debajo de la duela de la cama

a meterte en una caja forrada de tela

clavada en la raíz que se infiltra

en lo profundo de la tierra

Éste odio cobarde no te expulsa

Te esconde y no te deja diluirte efervescente en el aire

Sin embargo aún sin letras

escribo el túnel para expulsarte

para que desmembrado te arrastres

hasta el filo de mis ojos y desciendas

en cascada y te limpie de mi para evitar tragar

esa sal que enferma

Lo único que quiero es un pañuelo

para envolver el libro que me diste el día que abrí los ojos

una pala para enterrarlo

y un árbol mío para destruirlo

II

No hay puerta

Nunca la ha habido

El cuero con el que te amarras los pantalones

Ya está quebrado

Jamás seré un ogro como tú

Padre

Un ogro erizado en el espejo

Con el puño fruncido en una puerta

Abriendo la quebradiza muralla

Del grito en la sien

De la fragmentación ruidosa

De un plato con comida en la pared

Y los lentes Ray Ban

de oro en el piso

y la licuadora en la estufa

y la mayonesa en la ventana

y el vidrio quebrado

el reflejo de la casa

roto en la ventana

raída la imagen

Frontal te encuentro en el odio

en el miedo homosexual

a ti mismo

a tu cuerpo flácido en el baño

bajo el agua hirviente de la regadera

bajo el vapor que te exuda

y te comprime los pulmones

para cerrarte la manos

frustración de loro

mal amaestrado

de gato que perdió

una pata y jamás volvió a ser el mismo

miedo de ser otra bestia

menos doméstica

menos lista

Dices haz números

Calcula cuánto cuesta

Cuánto dinero

Cuánto pudor

Cuánto tiempo

Recoveco en las arrugas de tu madre te escondes

Clown de ella

Le temes a ser lo que eres

Ojos saltones asustado temes la muerte

Te encierras en los seguros ruidosos de la neurastenia

Tú que le gritaste tanto a la mujer que me lleno de sangre el cuerpo

Neurótica,

Tú que nunca has logrado afrontar ni siquiera a tu madre

Prefieres el engaño

El abandono de ti

La lástima que nunca te moverá ni un pelo

Cuándo la lástima lo ha hecho

No tendré lástima de ti

Ni aunque actúes como un pendejo

Y simules que eres un enfermo

Débil mental que todo abandona

Ser resentido hasta con la muerte (que aún ni conoces)

Ser resentido contigo

Oprimido por ti

Retraído por ti

Facilón te has vencido

Derrotado ante ti

Te humillas todos los días

Y te escupes y lames las heridas

Para sentir que arden

Plagiario de ti

Plegado

en tu cuerpo que se expande

para ocupar el espacio que adentro es hueco

Padre

Tormento mustio en melodrama de ópera en réquiem

Nunca escribirás tu banda sonora

Serás en los sueños Bethoveen sordo

Mozart pendenciero

Pero en la vida

Al abrir los ojos

Serás Juan sin apellido

Juan con R de Romero

Romero estrangulado y marchito

Romero sordo

Romero torpe

Romero seco

Serás algo que nunca construiste

Serás el invento

La fantasía trágica

De la madre

La parodia del cadáver

No hay letras para escribir tu epitafio

Porque nunca te atreviste a intentarlo

No te tengo lástima, padre

Aunque la pidas en silencio

Nunca la tendré

Y tampoco nunca

Esperaré que seas algo distinto

Por eso renuncio a ti

Renuncio a la paternidad de tus ideas

Renuncio al Dios padre que tanto amé de niño

y que nunca existió.

III

Dios ha muerto

Dios padre

Has muerto

Y no es ninguna novedad

Sin embargo hay quienes aún

Cenan con tu cadáver en la mesa

Y simulan que estás vivo

Otros que buscan el milagro

Para regresarte a la tierra

A su casa para quererte

Como cuando estabas muerto

Otros que se visten de negro hasta el cuello

Y caminan con el luto de tu vida

Pregonando tu muerte

Yo padre te entrego todas tus pertenencias

Todos tus obsequios

Toda tu música y todas las mentiras

Que hicieron los hombres con tu nombre

Para que descanses en paz

Y ya no vengas a tocar la puerta de mi casa

Porque yo

Ya habré desaparecido

Del lugar en donde la gente

Cree que puede verte

Yo habré olvidado qué es dios

Para en su lugar haber aprendido a decir qué es mito

Qué es poder

Y sobretodo

A sentir qué es miedo

Ahora la muerte parece más clara

y me abre los ojos

y no busco letras para escribir tu epitafio

porque ni siquiera un nombre te daré por tumba.

ANDRÉS CARDO

http://andrescardo.blogspot.com/

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