De: Adriana Tafoya


Regreso agitada y burbujeante

presionando con los dedos

el cuello

del cristal que envuelve al vino

Regreso redonda y satisfecha

frondosa y perfumada

con las carnes tambaleantes

y envinados mis sabrosos frutos

él dijo:

me molesta tu perfil

de gesto seguro y suficiente

sólo eres una mosca gorda

mosca negra peluchuda

e inflamada

de siniestros pelos

Ruedo por la inmensa cama

Me desprendo de una tela

entallada y descosida

le confirmo

que soy negra y sucia

negra de carne dulce

carbón de azúcar

mosca exótica con vientre acústico

forrado de terciopelo

una cajita pequeña de resonancias

Confirmo que soy negra

y deliciosamente gorda

y que en alguna parte olvidé mi pantaletas

él dijo:

me enoja cuando bebes

arrogante elevas el meñique de tu mano

eres perra añeja

que provoca

carnívoros deseos

dan ganas de hacerte tierra

y cocer un jarrón de tu barro

Sonrío

me acomodo y le reitero

que soy negra y mala

negra de labios gruesos,

que la forma de la hembra madura

se impone

y concentra la elegancia

de lo abundante,

le da poder al cuerpo

que tengo los pezones zarzamora

que estoy desnuda

y se me dibujan grietas

que adornan mis nalgas

con la textura del satín

él dijo:

me haces falta

Adormilada

abro las piernas

que atesoran mi sexo oscuro

inflamados sus pequeños olanes magenta

en esta flor clava su lengua

no me molesto con él

sé que tiene hambre


Adriana Tafoya

http://adrianatafoya.blogspot.com/

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Una Respuesta a “MATAMOSCAS”

  1. Arturo Luna dice:

    Hola Adriana, magnífico canto a la negritud, a la mestiza sabrosura de nuestras tierras, pero sobre todo a la feminidad, esa intemporánea esencia que nos regocija a los hombres-bestia, hombres-mono, hombres-moscas, reptiles hombres que (en algún momento al menos) todos somos.

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