-la kehuelga dixit-
[primera parte]
…Las distancias apartan las ciudades,
las ciudades destruyen las costumbres.
Sn. J.A.J.
¿Te imaginas…?
Toda la gente, mirándose sin mirar
apretada en cotidiano espacio
batiendo las lenguas del ansia,
la prisa, y el tembloroso deseo
corriendo en derredor,
invisible, callado, plañidero
inundando el tiempo, invadiendo el silencio.
Deseo hecho hebras, medias luídas,
tacones gastados,
zapatos boleados,
el deseo, el deseo…
el deseo hecho morralla..
pinches veintes tirados en la banqueta,
el deseo hecho hebras
en quesadilla (con queso)
el deseo hecho chile relleno de desesperanza.
La gente-masa mirándose sin mirar,
como si en los ojos negros, cafés,
claros, borrosos,
no existiera más que agua
con renacuajos líquidos, diminutos,
minúsculos anhelos hechos plasma,
hechos masa,
desechos,
desechos de gente,
gente borrosa, gris, plasmada, pasmada.
El espacio cotidiano, tan manchado,
tan vacío, tan apretujado,
tan embarrado de pobreza,
tan pintarrajeado,
tan tiznado,
con pintura de guerra,
con verdades de material negro,
con-ciencia tan llena de hoyos
hoyos negros de inconsciencia.
Espacio plano de tanto ser transitado,
gris y ciego de ver faroles rotos,
sucio de pasos, de besos en la madrugada,
gastado de abrazos falsos,
con postes ampulados de anuncios,
de papeles con letras de tocadas,
de fotos, de caras arrugadas,
con promesas de tanto hijo de la
marejada de cuerpos en el metro.
Sal-picado, como de viruela, de
Charcos repletos de champujones,
de basura humana,
espacio sin planeación urbana,
de espacio hecho a empujones,
perfumado, embutido en traje sastre,
sonríe con rojos labios de semáforo esquinero,
pela sus dientes ámbar de pordiosero mugroso,
guiña sus o-jos verdes de ho-jas de mariguana.
Intransitable laberinto,
de vecindad perdida,
perdida de placeres infames,
lleno de felicidad fecal,
ahorcado con corbatas de treinta pesos,
con estéticas de sin-cuenta el corte
a la circulación.
¡Ah!, el espacio cotidiano,
lleno de tripas fritas,
cuerpos con tripas vacías,
tripas anegadas de picadillo,
de gorditas de corazón prensado,
de achicharrada ilusión,
huarache reventado de ciudadano menor,
rellenos vientres de rellena,
de tortas en bolillo,
guajolotera dieta matinal,
arroz con leche de animal,
que no de mujer como es debido.
Lleno de perros muertos,
de muertos cotidianos,
de cotidianos perros
con charola de violar,
con permiso de morder,
de tragar sin masticar.
Espacio invadido
de consuetudinaria masa
sin credencial de volar.
Edificios de anteojos negros,
huesos de oxidado metal.
Plazas llenas a reventar,
banderas de cobijante palpitar,
de uniformes verdes, azules,
de muchachos sin mujer ni hogar.
de mujeres sin faldas ni tules.
Encuerados por fotografiar.
Gente de mundo, mundo de gente,
gente de lentes, lenta gente,
pasos presurosos,
se pelean por llegar,
pasos firmes que con los codos
se hacen lugar.
Salerosos pasos,
de asalariados sin sal.
Viejitos de perezoso andar,
de canas blancas y verdes.
De herrática esperanza,
de rabia sin venganza,
de zapatos sin par.
Espacio cotidiano,
re-partido en zonas rosas,
rosadas zonas,
húmedas, inun-dadas
de simbólicos estigmas,
de olo-rosas fragancias,
zonas rojas,
vagancias húmedas,
de son-rojados roces
en zonas bajas
con enrojecidas rosas
de ojeras guindas,
con amarillos semblantes,
de intimidades rojas
de amarillentos ropajes.
Espaciosa ciudad,
re-partida de madre-selva-de-asfalto
quebrada en en re-zonificadas colonias,
sin agua, sin luz, sin gas.
…
W. ARTURO LUNA