No somos mas que un puñado de moscas
mosquitas de fruta que queremos ser águilas
que no nos conformamos con la miel de los plátanos pachichos.
y que cuando vislumbramos una pluma
eso nos vasta para enloquecer de terror,
angustia o depresión.
y que cuando vemos la punta de la uña de una garra
estallamos en celos y gritos.

Nos ahogamos en un vaso de agua
como mosquitas que somos.
y nos atrae más la mierda
aunque queramos ser águilas y amar la nieve pura de las alturas.
Y las rosas son enormes
y los floripondios asfixiantes,
(porque no somos ni siquiera abejas)
somos mosquitas de fruta podrida
acostumbradas a la sombra, a los pequeños rencores
a los rincones húmedos del corazón
a vivir bajo las hojas.
Y cuando vemos un atisbo de sol
creemos que es el fuego del infierno
Angélica González M.
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