A los dorados
Acá
rompiendo estereotipos
dejándose llevar sobre la nube
con la noche a cuestas
subiendo cachonda bajo tu falda.
Acá
entre ladridos de perros sabios
donde el sonido del sax
construye un espacio de pez
entre tus piernas.
Acá
en la cosmopolita ciudad
la turbulencia del nogal
azota el cuero tenso
del corazón.
Acá
a ojos cerrados,
oyendo
pasajes de música solariega
jazzeada a tragos
de cerveza
de tequila
o güisqui
Acá
lengüetea la mano el bajo
electrónicos sonidos fucionados
profundos y gordos
que caldean la soledad
Acá
desgañitada guitarra
se monta en la negrura
y a tientas palpa las sombras
por las rendijas
por las ventanas
por las puertas
Acá tu boca
acá tus ojos
acá tus hombros
acá tu espalda
acá tu rítmo bateristico de jazz
jazz acá, acá, acá.
Mirna V. Viveros.
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junio 12th, 2010 a las 6:38 pm
Mirna, tu poema es un trago de ahnelos, el oído se place doblemente, una vez por imaginarse el placer de la jazzística música, una segunda vez por la letra que tan bien la evoca. Maravilloso. Un abrazo desde el jazz acá…