Elvia Madrigal
Cuando al tañer de las campanas tristes
Yazga mi cuerpo entre baldosas, frío,
No sufras por mi ausencia amiga mía,
Que anidaré en tu alma si tú quieres.
Los sollozos de quienes me acompañan
Me indicarán la puerta de salida,
Y volveré volando a tu regazo,
Para alojar mí esencia en tu memoria.
Cuando al cruzar el puente del recuerdo
El murmullo del agua te entristezca
Despertará un hálito de vida,
Me aferraré a tu corazón ardiente,
Y como dijo aquél sabio poeta,
“No moriré del todo, amiga mía”.
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