Archivo de 3 julio 2010



Hombre  de arcilla y maíz

tostado, ambarino, quemado

ocre oquedad y simiente

barro con barro pegado

Hombre de arcilla y maíz

rastro de barro y rastrojo

apagado volcán sin gemir

de arena de piedras y abrojos

Hombre de arcilla y maíz

rostro de grano encarnado

mixtura de agua y caolín

o liso y obscuro guijarro

Hombre de arcilla y maíz

restos de camino abigarrado

quieren cortar tu raíz

y tenerte doblegado

Hombre  de arcilla y maíz

tostado, ambarino, quemado

ocre oquedad y simiente

barro con barro pegado


Mirna V. Viveros

junio 29, 2010

Cuando un hombre se desnuda

ante el amor de una mujer

—desnuda—

hay que dejar los atavismos

en el subterráneo del entendimiento.

Habría que escudriñar sin sonrojo
los restos y rastros de su rostro

—desnudo—

y abrir de par en par el corazón

—desnudo—

Cuando un hombre se desnuda

hay que hurgar en la oscuridad de su deseo

cuya muriente indecisión no alumbra

la llameante pasión que aviva

la inesperada desnudez del hombre.

Cuando un hombre se desnuda

ante una mujer que obsequia

más que su —desnudo— oído

el amor ha ganado… y crece

disponiendo las noches con el día.

Habría que reconstruir

los atributos del cuerpo masculino

—desnudo—

impreso en el aguamiel de la pupila

—enigma accidental del universo—

Cuando un hombre se desnuda

elogios de mujer lo arropan

cercando —con su anuencia—

la dura resistencia inmutable

del hombre nómada poeta

que desnudo se presenta.


Mirna V. Viveros


En la hoja desprendendida del cuaderno

un arrugado corazón se manifiesta

en poética grafía

vertida la sangre en el papel

—dibujo—

floreadas metáforas de besos

con mariposas de multiples colores

posando para un muriente sol que no calienta.


No hay nada que anime a este corazón revuelto

que se ha extraviado entre tu pelo,

tus ojos, tus cejas, tu boca…

elección ardiente e insólita de mis deseos.


En vano rayoneo en mi cuaderno

bucólicos paisajes

de noches que se esfuman

idílicas, soñadoras… por ti

narradas con tintas  de colores.


Pinto en la libreta un corazón

en el corazón una flecha atravesada

como atravesado traigo tu nombre

desde que te conocí.


Se de tí desde que

una flecha partió el corazón en dos mitades

donde la Y griega, es punto equidistante entre los dos

arriba tu  abajo yo

donde el amor es un pájaro que vuela.


Mirna V. Viveros

29 de Junio  de 2010

Nueve lustros de ser madre
Inflaman mi entendimiento,
Porque un hijo muy querido
Llegó en el mejor momento

Tu mirada con sonrisas
Inundó mi pensamiento.
Cómo te quise, pequeño,
Cómo te sigo queriendo.

Tus palabras tempraneras,
Carcajadas y canciones
Llenaron cada momento,
De nuestro amor compartido.

Elvia Madrigal