Cuando un hombre se desnuda
ante el amor de una mujer
—desnuda—
hay que dejar los atavismos
en el subterráneo del entendimiento.
Habría que escudriñar sin sonrojo
los restos y rastros de su rostro
—desnudo—
y abrir de par en par el corazón
—desnudo—
Cuando un hombre se desnuda
hay que hurgar en la oscuridad de su deseo
cuya muriente indecisión no alumbra
la llameante pasión que aviva
la inesperada desnudez del hombre.
Cuando un hombre se desnuda
ante una mujer que obsequia
más que su —desnudo— oído
el amor ha ganado… y crece
disponiendo las noches con el día.
Habría que reconstruir
los atributos del cuerpo masculino
—desnudo—
impreso en el aguamiel de la pupila
—enigma accidental del universo—
Cuando un hombre se desnuda
elogios de mujer lo arropan
cercando —con su anuencia—
la dura resistencia inmutable
del hombre nómada poeta
que desnudo se presenta.
Mirna V. Viveros
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julio 5th, 2010 a las 3:42 pm
Hola!!, qué bonito y qué cierto. Un corazón desnudo siempre se aprecia, sobre todo porque dan ganas de arroparlo. Felicitaciones.
julio 8th, 2010 a las 3:56 pm
Gracias querido Arturo… dentro de la incertidumbre que a veces me ronda, es cierto lo que afirmo en el poema. No hay nada más vulnerable, que un corazón desnudo, por eso hay que cobijarlo.