Archivo de 6 julio 2010

Julio César Suárez Cervantes

“[…]En silencio se van llenando el uno al otro.

Cualquier día despiertan, sobre brazos

piensan entonces que lo saben todo.

Se ven desnudos y lo saben todo[…]

Jaime Sabines

Ay poesía de espejo,

oh pájaro de mis días,

es que enserio pensaba que lo sabíamos todo,

nos mirábamos desnudos y lo sabíamos todo,

no había muros, ni cadenas, ni vergüenza,

nos rompíamos en silencios, encarnados

y no había dudas, ni soledades, ni adultos.

Que estupidez pensar a los quince, que

el mundo se come igual que un ombligo

o tan sencillo como un muslo,

que blasfemia tan correcta

aquella de confundir

la rectitud de la razón

con lo firme de una espalda,

igualar el cansancio de la vida

con el sudor de dos cuerpos,

que tontería pensar que los problemas

se toman como dos pechos,

creer que el camino correcto

esta entre los pies descalzos,

que la mujer amada duerme

y uno mira y la vida es eso,

nosotros, solo dos, solos,

escuchándonos la respiración

en el espacio de nuestros labios

cuando se dicen: te quiero, te amo.

Era tan fácil encontrar la libertad

allá en el país de sus ojos; y

la riqueza de sus manos limpias,

bastaba, para callar la pobreza del mundo,

para apagar el fuego y saciar el hambre.

En esos días de bosques sin ropa,

de batallas en cama y treguas llameantes,

todo era posible: la tierra era un gloria,

un pedazo de cielo, la ventana de paisaje

solo era un espejo, el día podía ser noche

y de mañana, siempre había tiempo.

Ay mundo, ay poesía, espejo,

ahora tengo diecinueve y mira,

solo hace falta, un poco,

una boca donde encaje mi lengua

o unos ojos que rompan mi pecho

y la dulce pobre, maldita ceguera

distorsión adolescente, se repite,

así, implacable, como siempre,

entre dos cuerpos.

“[…]yo no lo sé de cierto, pero lo supongo.”

Jaime Sabines.

Julio César Suárez Cervantes

Julio César Suárez Cervantes


Solo porque el día me lo insinúa

trataré de grabar nuestra fábula

sobre la tarde donde tú y yo,

no estamos juntos, estamos

secos, muertos, mojados

de verbos subjuntivos.

Te escribo y me parto,

lluevo con sed sobre ambos,

lluevo con rabia, escribo a pedazos,

a letras y espacios, desaparecemos,

nos borramos, o mas bien,

a ideas y a silencios nos ahogamos,

te quemas, me enflaco en migajas,

migajas somos, lascas, carne-polvo.

Te escribo a detalle y ya no sé

si la tinta es tinta o gotas de alma,

te pronuncio un “te quiero” amarrado

y tus ojos dicen: la hoja es blanca.

Mis ojos, se te caen, cierras mis manos,

mis ganas se te pierden, hace mucho

que te miro entre serpientes y no te toco,

si me aviento tus palabras muerden, cortan.

Te escribo silaba por silaba,

mi sangre te habla, lenta, roja

mis brazos te esperan, vacíos,

como siempre, y tus ojos me roban,

no comprenden, mi corazón

se deletrea, letra a letra

lees y desfragmentas,

se va por ese abismo venenoso,

se resbala por tu lengua, tu boca

esa que nunca besé, nunca.

Mi corazón se abre,

se desbarata en versos,

solo le quedan las manos que no tomas,

los ojos casi cerrados, los frágiles huesos

que se arrastran derrotados, cansados amor,

cansados de ese cuento fantasma, filoso anhelo,

y no hace falta decirlo, pero

el puente de “nada” se engorda

nuestra frontera de abismo

es mas palpable que nosotros,

ya lo sé, lo sabemos

“ espacios vacíos”

nos sobran.

Julio César Suárez Cervantes


Las flores pintaron  llanos

De aromas y de color

Los campos con su esplendor

Dieron frutos en mis manos

Hoy los árboles hermanos

De la tiranía razón

Almuerzan en un tazón

Todo el humo y porquería

Ven los campos día con día

A un hombre en evolución

.

.

.

Malhaya ni quien te quiera

Si tus deberes no existen

Hierva mala tú te vistes

Y desvistes dondequiera

Si tu cariño se fuera

A Chiapas, China o Chihuahua

O montarte en una huahua

Directito al otro mundo

O en el océano profundo

Amarrado en tu piragua

.

.

.

A mí me das de besitos

Por la mañana y la noche

Y en un cielo de derroches

A la otra su bocadito,

Lo sé que eres todo un mito

Que no tienes corazón

Y tu especie en extinción

Nunca llegará  a servir

Pues pronto se  va a morir

Un hombre en evolución

.

.

.

Marisol Galloso Gamboa

foto Jennie M1Fotografía: Jennie Mercader