Archivo de septiembre 2010

Las palabras vacían

su contenido

como colmillos

de cascabel

en la mordida,

última defensa

del benigno ser

que repta la casualidad

de la vida.

No es emergencia fortuita

que no encuentre norte

ni estrella guía,

es consuetudinario proceder

mi errado navegar,

de tiburón senil,

que surca la oquedad,

sin encontrar

tu mar.

Templadas aguas me rodean

azules, verdes, renegridas,

silencio informe,

agua salina,

extensión vacía

de tus colores,

tinta transparente,

sin rubores.

En ella se sumerge

mi deseo, mi anhelo,

y siento los filosos

colmillos despiadados,

de las pirañas siniestras,

encarnación punzante

de mis culpas,

pagadas a fuerza

de mandíbulas furiosas,

siento el ardor

de mis errores,

tan pretéritos

como los dioses del agua.

  

Es entonces que las palabras

brotan como gotas de savia,

lágrimas de reptil alado,

que mata mis ideas

con su sangre fría,

con su escamoso semblante,

brotan hasta hacerse

un charco de intención

redentora en el desierto

donde repta mi angustia.

Es cuando mi respirar

persigue tu nombre

en todo rastro del viento,

alzando la cabeza

a la bóveda negra

que es mi casa,

tu nombre grabado en las estrellas,

en la vía de neutle,

y no de leche,

grabado con púas de maguey,

acerada certidumbre

de mi orfandad de ti.

Y no lo encuentra,

se pierde en las carcajadas

que el gran cosmos

formalizado en destellos,

en flamígeros puntos

que relucen burlones

su lejanía de mis huesos,

de mis huellas,

se pierde y no encuentra tu nombre,

sólo da cuenta de mis

palabras vacías,

ya sin veneno

después de la mordida.

9

Tomo la última hebra de esta noche

para comenzar el tapiz de tu mañana

para zurcirte en el alma un sol

para escribirte, con mi esfuerzo, mi mejor canto


No, queda mejor en imperativo:


Toma la última hebra de esta noche,

enhébrame el alma y hazme cruzar sobre el pantano de la madrugada.

Toma el hilo de mis últimos besos

y cose tus despertares a mis amaneceres,

zurce tus besos a mis pezones,

borda tus caricias en mi cuerpo,

téjeme en los versos de tu poema.

EV


10

Tú junto a mí

encontrando letras para rellenar los vacíos de palabras de este mundo;

tú junto a mí

hayando aleros para guarecer besos y caricias de la indiferencia y las prisas;

tú junto a mí

una puerta que se abre

una música que empieza

la llegada y la reunión;

tú junto a mí

comprando en los mercados laberínticos de este mundo

los sueños de otros hombres para quemarlos como bengalas entre nosotros dos

tú junto a mí

sentados en los balcones de este mundo

cambiando los papeles del que pinta su realidad y el que lee los signos,

el que manda y el secretario;

tú junto a mí

parados frente a los carteles de la vida

listos para cambiar la lluvia por un collar de asombros

y el ruido y el tráfico

por el mar de motivos donde nace

nuestro abrazo

EV


Hija del campo

y de la luz/

vientre de piedra

sollamada/

nunca

se elevó

tan bajo

tu hambre/

tu sombra sin

su cuerpo/

la impostura/

la ceniza

de tus trojes

quemadas/

el látigo/los nadies

de la sed…

-qué sé yo qué!-

Y a punto

de salpicar

está

la sangre estando

fraternal

estaba

y doliente

dolida

La muerte

entona

entonces

zancudona

mente

una canción

de cuna

a donde el sol

camina

Perdida

a lo lejos

no puedo asir tu mano seca

como un río

Sé que vives: ven

- no sé dónde – sé

que vives / van

a acudir /

vendrán

todos tus hijos: las mujeres

y los hombres murciélago /

los cigarra

y los hormigas/

también

los pobladores de las Siete

Cuevas/

son los hombres de

maíz

con su rostro de limo

Dime

qué ves/vuelve

la cara/

gira/

danza

alrededor

de nuestro Árbol

de la Vida

Sordomuda

(no se dice tu nombre

se respira)

Habla

me

aunque es de noche

no tardes en llegar

oh Patria amarga:

Acompaña

me

Acompaña

nos

aunque es de noche

En tierra de acahuales

andamos andando

Bailemos

Bailemos

.

Juan Bañuelos nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México en octubre de 1932. Es poeta; estudió en las Facultades de Derecho, Filosofía y Letras y en la Escuela de Ciencias Políticas, todas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Pertenece al grupo La Espiga Amotinada. Su poesía ha sido difundida por la BBC de Londres y publicada en idiomas como el checo, polaco, búlgaro, húngaro, noruego, sueco, rumano y alemán. Ha publicado, en poesía: Puertas del Mundo, en La Espiga Amotinada (colectivo), Fondo de Cultura Económica (FCE), Letras Mexicanas, 1960; Escribo en las paredes, en Ocupación de la palabra, (colectivo) FCE, Letras Mexicanas, 1965; Espejo Humeante, Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA)/ Joaquín Mortiz, 1969; No consta en actas, Instituto Politécnico Nacional, México, 1971; Destino arbitrario, ed. Papeles Privados, México, 1982; Espejo humeante y Destino arbitrario, Secretaría de Educación Pública, ed. Lecturas Mexicanas, 1987; Poesía de Juan Bañuelos, (selección y prólogo de Raúl Novás), Cuba, Cuadernos Casa de las Américas, 1988; Donde muere la lluvia, Guadalajara, Luvina, México, 1992.


2010

Noche que nace torcida, jamás su luna endereza.

Noche que no has de beber, déjala amanecer.

Luna llena, callejoneador contento.

La noche no es como la pintan.

La noche arroja estrellitas a los poetas.

De la luna a los ojos, se cae la oscuridad.

De noches, lunas y estrellas, todos tenemos alguna de ellas.

Hay algunos que no tienen luna que les ladre.

Es como intentar hallar una aguja en la ciudad.

Hijo de mi noche

Mi sueño será

Hijo de mi día

Sólo dios sabrá.

Soy poeta, hasta la noche de enfrente.

La noche hace leña del sol caído.

El que anda con poetas, a volar se enseña.

Noche vieja hace buen caldo.

Me salió más cara la calle que el hotel.

Una letra más al tigre de la noche.

Noche vivida, ni dios la quita.

El que es noche, dondequiera oscurece.

Y el que es estrella, dondequiera concede deseos.

Se dice el poema, pero no la luna que lo hizo.

Se aconseja al poeta que se rasque con sus propias lunas.

Quien noches tiene, en poesías piensa.

Aunque el poeta se vista de lunas, bohemio se queda.

El que con noches se viste, las lunas lo desvisten.

Está como luna para chocolate.

Qué tiempos aquellos, cuando se amarraba a los hombres con versos.

Recuerda que: poetas somos y en la noche andamos.

¿A quién le dan poesía que llore?

Señoras: amarren a sus lunas, que mis poemas andan sueltos.

El que nace para poeta, del cielo le caen las noches.

A la calle más flaca se le cargan los poetas.

El que a buen poeta se arrima, buenos versos lo cobijan.

¡Ahora es cuando, luna llena, le has de dar sabor al verso!

A buen poeta, no hay verso duro.

¡Ora sí vamos a ver, de qué luna salen más poemas!

Será poeta

Será poesía

Será la luna del otro día.

La luna no era arisca, sino que la hicieron a rimadas.

¿Qué fue primero: el poema o el poeta?

A mí me gustan las noches claras y el poema espeso.

La ociosidad es la madre de todos los poetas

Es más

La ociosidad es la madre de todos.

El que de versos se viste, en su poesía confía.


Angélica González Macías

Este libro, el libro de las posibilidades, libro de noche y olvido, el libro de la melancolía,

el libro de las marcas (tanto vivenciales, como comerciales).

El libro de los coches rojos, el libro de los cuentos.

Los cuentos del puritanismo

Los cuentos de la redención

Los cuentos de la patria

Los cuentos de la antehistoria

Los cuentos de las historias

Estas historias

Historias de aventuras

Historias de no aventuras

Historias de damas

Historias de canicas

Historias de mediasnoches

Estas mediasnoches

Mediasnoches de carros rojos

Mediasnoches de recuerdos

Mediasnoches de olvidos

Mediasnoches de insomnios

Estos insomnios

Insomnios de recuerdos

Insomnios esperando a la muerte

Insomnios de sueños

Estos sueños

Sueños de grandeza

Sueños de pequeñez

Sueños de aventura

Sueños de amor

Estos amores

Amores que existen

Amores que no existen

Amores del futuro

Amores recordados

Amores olvidados

Amores del pasado

Este pasado

El pasado que no se va

El pasado que ya se fue

El pasado que te determina

El pasado que olvidas

Estos olvidos

Olvidos sobre los que escribes

Olvidos que recuerdas

Olvidos importantes

Olvidos insignificantes

Olvidos de personas

Estas personas

Personas que existieron

Personas que recuerdas

Personas que cambian

Estos cambios

(hay cosas que nunca cambian)

Estos cambios

Cambios de países

Cambios de nombres

Cambios de épocas

Estas épocas

Estas épocas, como las otras

Épocas que ya se fueron

Épocas que no vendrán

Los que vienen

Los que vienen trayendo a veces canicas en los bolsillos

Estas canicas

Canicas con un mundo dentro

Canicas que ruedan

Canicas que se pierden por caminos

Estos caminos

Caminos que te llevan a otros

Caminos que suben la montaña

Caminos que rodean una casa

Caminos que nunca existieron

Caminos que no son de tierra

Caminos que tienen obstáculos

Estos obstáculos

Obstáculos que pueden ser personas

Obstáculos que pueden ser ideas

Obstáculos que dicen que no existen

Esta existencia

Existencia de ideales

Existencia de seres

Existencia que deja marcas

Marcas en las personas

Marcas de zapatos

Marcas de vinos

Marcas de coches

Estos coches

Coches rápidos

Coches antiguos

Coches nuevos

Coches descapotables

Coches de espías

Coches rojos

Este rojo

Rojo fresa

Rojo cereza

Rojo bermellón

Rojo fuego

Rojo furia

Rojo sangre

Esta sangre

Sangre, que no llegó al pozo

Pozo, dentro del cual hay cosas

Cosas, como las que usan las mujeres

Estas mujeres

Mujeres sumisas

Mujeres princesas

Mujeres existentes

Mujeres inexistentes

Mujeres infieles

Mujeres traicioneras

Mujeres musas

Mujeres inolvidables

Mujeres olvidables

Mujeres dulces

Este dulce

Dulce como una cereza

Dulce como una cintura

Dulce como unos ojos

Dulce como la melancolía.

Angélica González M.