Archivo de 16 diciembre 2011

El grito suave de la noche
apresura la ternura,
con un beso, con dos,
pasa la vida,
tu mirada sonroja
mis siete lunas, con sus soles,
inflama el paraíso
de furia enternecida…

[Un día rescaté
una orquídea de un infierno,
crecí un poco
y olvidé cuidar de ella,
le crecieron anhelos...
y orquídeas nuevas,
y en mi mente,
demonios color rojo,
como sus matizados pétalos...]

Tanta gente,
tantos ayeres,
tanta inspiración
por los ocasos,
y siguen vivas
las orquídeas.

La noche marinada
con suspiros,
las luciérnagas
vueltas estrellas,
mi mano buscando abrigo,
mi corazón tocarte.

Y siguen vivas
las orquídeas,
persistente negación
del abandono.

El viento recorriendo
mi rostro,
insinuando primaveras
esculpiendo la sonrisa resignada
del que espera nada,
y nada encuentra.

Y siguen vivas
las orquídeas,
señales discretas:
aún hay perfume en las palabras.

Si consiguiera
pronunciarlas
y sembrar orquídeas nuevas…